<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525</id><updated>2009-10-25T23:25:42.115-06:00</updated><title type='text'>el chanfle de fanfurrias</title><subtitle type='html'>Primer Torneo de Fútbol
Copa Fanfurrias 2006</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>30</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115934470686067385</id><published>2006-09-27T03:08:00.000-05:00</published><updated>2006-09-27T03:11:46.873-05:00</updated><title type='text'>30. Episodio 2: la caída de los Reyes</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(El siguiente es un escrito sobre el Torneo de Fútbol Copa Fanfurrias 2006 propuesto para el libro de texto gratuito de la escuela primaria de Fanfurrias, tomo de “Historia Regional”, edición 2010)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Episodio 2: la caída de los Reyes.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La familia Reyes había durado más de cuatro generaciones en el poder gracias a la organización de un deporte pueril llamado Cacería de Hormigas. Al final de su periodo de gobierno, el último de los Reyes, Julián Reyes y Reyes, optó por organizar un torneo de otro deporte para obtener fama. Gracias a un televisor traído de manera inocente por el entonces ayudante de la presidencia, Palito Pérez, Reyes descubrió el fútbol, deporte capaz de ocasionar toda clase de emociones. Decidió organizar un torneo de ese deporte con la intención de pasar a la historia y de perpetuar el gobierno de su familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la organización del torneo implicó a un chico llamado Patricio Guerrero, que conocía del deporte y podía enseñarlo a todos los fanfurrinos. El chico, más que ser un valiente jugador, resultó ser una lacra que envició a todo el municipio. Julián Reyes, convencido por el joven impostor, decidió utilizar este deporte para humillar y controlar al pueblo. Nadie se dio cuenta de ello, así que se organizó el torneo y se construyeron varias obras para soportarlo. De esta época datan ruinas como la cancha de Altaviva de los Molcajetes (ver imagen 32).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la resistencia del pueblo, se comenzó el torneo. Aunque al principio éste no fue exitoso para los malévolos planes de Reyes y Guerrero, lograron someter a todo el municipio. Palito Pérez, en un intento por sabotearlo, organizó el Primer Mundial de Hormigas Rojas. Casi logra derrocar al dictador, que, de cualquier forma, no se dio por vencido. Mandó a Guerrero a un viaje en busca de refuerzos que resultó exitoso. A su regreso, logró que todo el pueblo participara con resignación en el torneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi se consuman los malvados planes de Reyes y Guerrero, de no ser porque, el último día, el entonces presidente municipal confesó que Guerrero era su hijo. Eso terminó por hartar a la población, que al mando de Palito Pérez se alzó contra los tiranos. Finalmente, éstos fueron fusilados en la plaza mayor de Fanfurrias, donde sus restos estuvieron colgados por seis meses. Así terminó la dictadura de los Reyes y comenzó el gobierno liberal de Don Palito Pérez, héroe de Fanfurrias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Episodio 3: la Era del Progreso.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(star wars)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115934470686067385?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115934470686067385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115934470686067385&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115934470686067385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115934470686067385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/09/30-episodio-2-la-cada-de-los-reyes.html' title='30. Episodio 2: la caída de los Reyes'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115932061023906809</id><published>2006-09-26T20:28:00.000-05:00</published><updated>2006-09-26T20:30:10.250-05:00</updated><title type='text'>29. El heroísmo en tiempos de hormigas.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Hay dos clases de héroes: los que pasan a la historia y los que no. Los primeros se distinguen por tener el tino necesario a la hora de morir; son capaces de meterse una bala en la sien, así sin ver, en el momento en el que se encuentran justo en la cima. Tienen la capacidad de cálculo, la estima baja y normalmente alguna deficiencia física que les impide correr más rápido. Eso es tanto como decir que tienen la estupidez necesaria para gritar frente a la familia de Fulano que Fulano es un malparido. Son más cortos de visión; por eso mueren. Los otros, normalmente, y aunque sean más capaces, inteligentes o hijos de puta, se vuelven héroes en vida que se extinguen como un gol hecho en offside.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo debo estar en el grupo de los segundos. Sí: soy un héroe, pero uno que no se las gasta en trajes de gala y figuras ecuestres. Me he contentado con saber que, en el momento preciso, cuando sólo observaban los dioses, que son los que importan, he hecho lo debido. Eso me basta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sucesos de la tarde de la final del Torneo han sido ultrajados varias veces ya, a sólo dos días de haber ocurrido. La Historia Oficial dirá que yo fui el traidor de todos los frentes, y quizá lo dirá con la boca llena de razón. No lo sé, pero creo que tampoco es importante. La Historia Oficial dirá, sencillamente, que, luego de haber fraguado una conspiración contra el Presidente Municipal Julián Reyes, ésta falló en el momento decisivo. Dirá que en el partido fallé goles como si fueran gratis; dirá que metí uno de pura suerte, y dirá que, a pesar de ello, provoqué la rauda caída de la economía familiar de Fanfurrias, al ocasionar con mis errores o mi desidia que todos perdieran la apuesta. Más abajo, dirá que, frustrado por haber visto disparar en vano a Santillán, y luego de saber que Palito nos había traicionado, intentaría una nueva forma de asesinato. Finalmente dirá que, a sabiendas de que Palito desenmasacararía a Julián con su carta de suicidio, decidí pasarme de lado de los ganadores o de los perdedores honrosos, delatando al ayudante de la Presidencia. En suma, la Historia Oficial dirá puras sandeces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo del partido no tiene otra explicación que la estrategia. Yo me había percatado de que mi regreso significaba en el Torneo un brutal cambio de posibilidades. El pueblo me adoraba, y lo más probable era que todos cambiaran las apuestas a favor del advenedizo Manotas. Eso era una clara herramienta a nuestro favor: la turba, enojada, ya tendría el brío necesario para odiar a Julián. Que no se diga que mis continuos fallos se debieron a mi falta de habilidad deportiva. Porque eso será cierto, pero también será perder la perspectiva de las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que ver a Santillán estático frente al Presidente que no había asesinado me llevó de pronto a pensar en nuevas formas de asesinato, sobre todo luego de hallarme abandonado por el verdadero traidor, Palito. Sin embargo, no fue por ello que decidí defender a Julián, como todos han decidido pensarlo. La realidad es que yo sólo quería distraer la atención. Pensé que, en el bendito momento en el que todos voltearan a ver a Palito, tendría la oportunidad de machacar con mis propias manos al ahora difunto Presidente. Falso. Jamás pensé que ahí, frente a todo el municipio, Julián anunciara su abrupta muerte. El resto es fácil de trazar: la gresca quería para sí a Reyes, y yo estaba en medio. Debía correr.&lt;br /&gt;Una vez aclarado esto, es preciso contar lo que pasó en la huída. Es falso que la gente me agarró en el camino. La verdad es que yo me entregué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie que se entregue a una turba iracunda puede ni debe estar en su sano juicio. Yo no soy la excepción. Ahora que me encuentro colgado, hambriento, mientras decenas de niños chocarreros tragan chocolate ante mis ojos como sanguijuelas que se encuentran una buena mañana en medio de un banco de sangre, sé que mi decisión fue, cuando menos, errada. En realidad yo pude haber huido hasta el refugio de Bárbara, el cocodrilo, sin problemas. Estuve escondido un par de horas bajo un maguey. Y todo iba bien, hasta que tuve un encuentro inesperado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Verás: en el cielo de las hormigas tenemos buenos planes de financiamiento. Sin duda podrás encontrar un terrenito alejado del ruido de los túneles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hormiga roja reina, que nunca salía a la superficie, se me apareció ahí, con todo y su vestido de noche (y un par de fotografías de la ceremonia en la que la premiaron, gracias a su excepcional desempeño en el desfile en traje de baño, y gracias a que cuando le preguntaron por su mayor deseo, respondió “la paz de la colonia) para invitarme atentamente a volver a Fanfurrias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La realidad es que las cosas nunca han estado tan calmadas en la colonia como ahora durante el Torneo. La gente pisa tranquilamente nuestro hoyo, y nosotros los picamos sin el temor de que a los dos minutos tengamos una turba sobre nosotras intentando cazarnos. Supongo que si Julián muere, no habrá quien perpetue esta tradición. Tú debes ser el más indicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y lo que ofreces es un lugar en el cielo de las hormigas?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro. Serás considerado un santo. Piénsalo: en realidad, nuestro cielo tiene muchas ventajas sobre el de los humanos. Nada de celibato ni de angelitos insoportables rascando su puta arpa todo el día. Acá sólo comer y morder piernas, nomás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y qué pasa con los fanfurrinos? Acuérdate que no tenemos medicinas contra la picadura de hormigas rojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No te preocupes. Si todo sale bien en la conquista de la colonia del municipio de al lado, nada le faltará a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y si por algo fallo? Quiero decir, sabes que Fanfurrias es un municipio inestable, y quién sabe si la NBA genere otras cosas. Eso tendría inconvenientes para tu colonia, los saltos y esas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si fallas, es sencillo: te comemos en cuanto te encontremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oh, eso sería terrible…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No tanto. Pregúntale a Herman Tripié, ese alemancito que se comieron las primeras madres tan sólo pisar las costas de Yucatán. Hoy el rubio ése tiene un penthouse en una colonia elegantísima, entre la Gran Reina Madre y Michael Hutchence.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No me digas que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí; lo de las drogas, pura pavada: nos lo comimos nosotras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que con la promesa de una villa en la Toscana homiguil, decidí entregarme. El resto no es mucho: yo, colgado de la plaza principal, Palito organizando el segundo Mundial de Cacería de Hormigas, las hormigas rojas, entre moribundas y temerosas, buscando a marchas forzadas el asta de donde me tienen colgado mientras juntan filas para sobrepasar el Mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya se ve: como decía, hay dos clases de héroes. Los de los hombres y los de las hormigas. Yo, sin más remedio, sigo siendo de los primeros, entre los cuales sólo se llaman así los que mueren a tiempo. Y yo, claramente, igual que Julián, igual que Palito, igual que todo Fanfurrias entregado a su gula, no entro en el rango. En todo caso, seré un héroe caído entre las hormigas, entre quienes sólo la traición es un heroísmo verdadero. Vaya a saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(orsai)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115932061023906809?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115932061023906809/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115932061023906809&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115932061023906809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115932061023906809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/09/29-el-herosmo-en-tiempos-de-hormigas.html' title='29. El heroísmo en tiempos de hormigas.'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115917562184688450</id><published>2006-09-25T04:12:00.000-05:00</published><updated>2006-09-25T04:13:41.863-05:00</updated><title type='text'>28. Siete locos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Mi abuelo fue el primer fanfurrino que aprendió a leer. Eso ocurrió cuando tenía casi cuarenta años. En cuanto tuvo la habilidad de empalmar los dibujitos con significados concretos, insistentes, no paró de hacerlo. Pronunciaba en voz muy alta toda letra que se le paraba en frente, y cuando un libro llegaba hasta la presidencia municipal, era el primero en devorarlo con pasión. Solía contarme con holgura que el primer libro que había leído era uno del gobierno, donde les enseñaban a los niños la Historia de México. El segundo era una obra que a él le parecía inexorable y vital: “La náusea” de Sartre. Por alguna razón que ni el más sagaz entendería, aquello de que la existencia precede a la esencia le parecía una máxima de vida que, estoy seguro, tenía para él tal importancia debido a que sólo así podía entender lo que significaba Fanfurrias. Años después, revisando el viejo cargamento de libros entre los cuales estaba el Reglamento de Humphrey, encontró un altero recién llegado que incluía títulos prácticamente nuevos. Entre ellos encontró el texto de un argentino llamado Roberto Arlt. De ahí extrajo por lo menos dos cosas que, al día de hoy, rebotan con terquedad en mi cabeza. La primera es que el libro de llamaba “Los siete locos”; la segunda es un fragmento que a mí siempre me pareció escrito a propósito de esta comarca:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Luego le volvió la espalda, y antes de que ella atinara a volverse hacia él, a rápido paso se perdió entre la neblina. Comprendía que gratuitamente había ultrajado a la muchacha, y esta convicción le proporcionó una alegría tan cruel, que murmuró entre dientes:&lt;br /&gt;- Ojalá revienten todos y me dejen tranquilo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así siempre me pareció Fanfurrias: una repetición incesante de siete locos (de apellido Reyes), un juego entre muchacha, alegre cruel y neblina; una juego de escondidas. Luego de recordar algún pasaje de un libro, mi abuelo se detenía para decir que Fanfurrias es una comarca itinerante. En las mañanas de verano, parece una tortilla recién salida del comal; en las noches de otoño asemeja una decisión mal tomada por un dios beodo. Es como un montón de tierra a la merced del viento de abril: a pesar de que uno puede suponer el rumbo de cada minúsculo grano, lo cierto es que jamás se podrá seguir con la vista cada vestigio del montoncito; lo cierto es que es altamente probable que un niño sople con fuerza y matice el viento con las jugarretas de la primavera. Es un invierno pluvial sin lluvia. No me sorprendería que una buena mañana de agosto, amaneciera cubierta por completo de olvido; no me extrañaría despertar any given Monday en una metrópoli de primer mundo. Fanfurrias escapa; y hay gente que ha pasado la vida persiguiendo su sombra. Así mi abuelo, así yo mismo, así Julián Reyes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo de nuevo el corrido que narra la historia de cómo mi anterior jefe cayó del gobierno y no puedo evitar remitirme a todas las veces que la comarca se ha enfrentado a situaciones ficticias que terminan convirtiéndose en ficción, o viceversa. Como siempre, la Historia se vuelve difusa a través de las voces, como si cada tanto las letras que dejan sentado lo que fue, decidieran hacerse un cambio de look a quemarropa para desdecirse de lo dicho con anterioridad. Estoy plenamente consciente de que la historia me juzgará de la misma manera, y me asumo cierto de que eso, como siempre, es completamente irremediable. Por ello no pretendo justificarme ni sacar partido de una situación meramente arbitraria que me ha puesto, al final del camino, en una posición aventajada. Sí considero necesario, sin embargo, dejar aquí mi punto de vista sin tapujos. Sirva en un futuro para posibles investigadores (¿académicos? ¿novelistas tratando de ilustrar mejor mi estampa? ¿Dios?), a modo de pruebas ante el juzgado de la Historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo nunca tuve por intención de “salvar la tarde” y asesinar a Julián a falta de tino por parte de Santillán. Es cierto: sus métodos nunca me parecieron del todo acertados. Como dije, siempre creí que tenía más de loco que de gobernante. Sin embargo, sus juegos, en realidad, jamás afectaron a nadie. Es más: hasta donde puedo recordar, sus torneos de cacería de hormigas, sus repentinos impulsos dionisiacos, sus zarandeos de ánimo, sirvieron casi siempre para hacer de Fanfurrias un lugar preciso, que, si bien escapaba constantemente de la neblina, entraba en el juego persecutorio de buena gana, a la espera de que nosotros, sus tumultuosos perseguidores, le encontráramos para hacerle cosquillas. Julián era el heredero de la estirpe que sabía dónde encontrar el tablero de juego, de la familia que siempre terminaba poniendo de buena gana los refrescos para la fiesta. Y eso, hasta ahí, iba bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Torneo de Fútbol, sin embargo, fue otra cosa. Una cosa que, sobre todo, se salió de sus manos. Nunca supo medir hasta qué punto la gente lo tomaría en serio. Supongo que pensó que ello terminaría en gente comprando teles, en una comarca moderna. Los hechos demuestran que no fue así, y que, en muchos casos, un niño medio zafado siempre pudo más que él. Y al salirse de sus manos, el Torneo estaba desmembrando lo último que quedaba de Fanfurrias. Desde mi punto de vista, era la estocada final a un pueblo muerto; aquello era una novela sin desenlace, o con un final muy aburrido o triste. La culpa, claro está, era completamente de Julián. Y por eso acepté en un primer momento, movido por la ira del momento, por sus requerimientos tercos, por no haber visto por última vez a mi padre, entrar al juego de la conspiración. Pese a ello, jamás pensé en ser yo quien le diera la estocada traidora. Es más: en algún momento me arrepentí, y hasta estuve dispuesto a cruzarme en el camino de la bala que llevaba su nombre. Por fortuna (o por una desgracia que puede salirnos cara), Santillán olvidó poner las balas. Y ahora soy yo el nuevo presidente municipal, medio distraído y sin mucha idea de lo que debo hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que llevaba en la mano no era la nota suicida de Julián. Es cierto: sabía de su enfermedad mortal y de sus intenciones de suicidio, pero eso era problema de él y nadie más. Es más: yo sabía que su enfermedad no era otra cosa que un pretexto para convertirse en mártir de propia mano. Lo que yo llevaba eran las páginas faltantes del Reglamento. Las encontré en la Presidencia, momentos antes de que terminara el partido. En ellas, Humphrey no hacía más que una severa advertencia que todos pasamos por alto. Cito textual:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El fútbol es una pequeña guerra que puede cobrar víctimas de las filas de los aficionados. Equiparar el juego con la vida o la vida con el juego es irremediable; pero jamás se debe caer en la tentación de cambiar la una por la otra. Y, de caerse en ello, debe entenderse que el juego es para jugarse y la vida para vivirse, que es lo mismo; ni la una para morirse ni el otro para perderse”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esta cita pretendía no sólo calmar los ánimos de una turba a punto de turrón, sino prevenir a Julián del peligro de su decisión fatal. Por desgracia, no lo logré, y Manotas, anticipándose a mi anuncio, supuso muchas cosas. El resto es historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora: mi orden no fue matar a Julián, sino encontrarlo. Luego de que huyó a esconderse, mi principal preocupación era que fuera a suicidarse. La euforia del momento generó que dicha orden fuera mal interpretada. Sobra decir que me fue imposible apagar el fuego que terminó por consumirlo. En adelante, lo que me quedó fue darle sepultura, darle al municipio su nombre, aceptar el puesto (que por ley me correspondía) y darle la despedida a Doña Porfiria, que se fue con todos los bienes de Julián a Estados Unidos, según ella a poner un negocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sobre Manotas no diré más. La verdad es que se me olvidó que estaba ahí colgado del poste. Cuando me di cuenta, decidí dejarlo colgado por consejo del nuevo asistente de la presidencia, que sugirió conservarlo como muestra de lo que en este municipio se hace con los traidores. Yo no puedo evitar estremecerme ante la idea de un niño colgado para siempre en medio de una plaza pública; pero los problemas de la presidencia son bastantes como para darme el lujo de ir a bajarlo yo mismo, a sabiendas de que nadie más lo haría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora nos queda este municipio nuevo de San Julián de Pérez y Fanfurrias; quién sabe qué dioses, quién sabe qué impulsos, nos harán estremecer de nuevo sus cimientos, mientras vamos persiguiendo su nombre por la neblina. Sólo Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;a href="http://woms.blogspot.com"&gt;woms&lt;/a&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115917562184688450?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115917562184688450/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115917562184688450&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115917562184688450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115917562184688450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/09/28-siete-locos.html' title='28. Siete locos'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115896511585838496</id><published>2006-09-22T17:43:00.000-05:00</published><updated>2006-09-22T17:45:15.873-05:00</updated><title type='text'>27. Neo-corrido de la muerte de Julián Reyes</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;em&gt;(rata-tatá-tatá-tata)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;So you thought he would escape from the ira general as he was-about-to-commit-suicide. Pero nonono, qué pachó, la cosa no es that easy para el preciso bigotón. La multitud estaba armada y la mesa preparada pa’ la muerte del último Reyes que hubiera de gobernar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le escribieron un corrido según la usanza general, para que no quedara huella de lo mal que se puede llegar a gobernar. Fanfurrias inspiration, Fanfurrias starvation, Fanfurrias que recuerda en un corrido los hechos de la final en una ultimate ranchera version. Luego de que se le alzara toditita la banda por haber mal anunciado un ganador de conveniencia, Manotas Guerrero se pasó del lado de los traitors de los traidores, que es peor que ser un Judas picarón. Palito recapacitó, por el bien de los fanfurrinos all, y se abalanzó sobre Julián, apunto de meterse bang-bang en la cabeza antes de que lo matara la gresca. Pero le faltó time, time is money, y la gresca le hizo correr y esconderse un par de horas. Lo bueno es que la tradición era la cacería de red ants, y todos estaban hechos a la idea de meterse entre los matorrales. Lo agarraron con las redes como si fuera una bola de red-es ants y luego le escribieron su corrido mientras ardía en la plaza central, colgado del cuello como Judas de Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Soy el ritmo,&lt;br /&gt;Soy el boom, soy el sonido de la bala,&lt;br /&gt;Con el que bailas derechito hasta el infierno de los lacras.&lt;br /&gt;Pinche culero malnacido mujeriego (parrandero y vividor)&lt;br /&gt;A ver si le haces tal mamada a tu grandma&lt;br /&gt;En el infierno de los lacras&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El Palito completito autorizó la letra buena del corrido que se hizo en la parranda subsecuente. A él le habían pedido que prendiera la fogata (FIRE! FIRE! FIRE! FIRE!) donde iba a arder el compa. Mientras tanto ya tenían al Manotas amarrado de cabeza cual vampiro chupasangre de los peores. Pero Palito, diligente, decidió salvar la vida del ojete. La turba empecinada (quiere sangre, quiere bala) pedía a gritos la condena de la familia de los malnacidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Palito el great capone&lt;br /&gt;Refirió las glorias de los dones&lt;br /&gt;Y dijo “que mejor se largue lejos donde no lo vide&lt;br /&gt;Así todos nos quitamos de complejos”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Y lo dejaron correr como mariquita sin calzones lejos de Fanfurrias City. Pero Palito, dándose cuenta de la gravedad, le encargó a dos batos que fueran a alcanzarlo y le prendieran fuego justo donde fuera lloriqueando. Pero la gente, que quería verlo arder, se fue toda a cortarle el paso y lo trajo de regreso hasta su rancho, para verlo como cabrito de barbacoa ardiendo sobre un palo pero bien metido en lo más profundo del infierno chocarrero, debajo de la tierra nefasta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así murió el ultimate son-of-a-bitch de la comarca de Fanfurrias.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(rata-tatá-tatá-tata)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedaba un problemita que tenía encañonados a los demás en Fanfurrias. Manotas seguía colgado del asta bandera, con los calzones meados y los sesos rastafarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El chamaco cachirul&lt;br /&gt;Se quedó colgado para siempre del gran puirul&lt;br /&gt;Dando pataleta de newly born&lt;br /&gt;Siendo que en su vida nunca había nacido para nada.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Manotas se quedó colgado para siempre. Tiempo después, sólo serví como juego ara los niños, que lo usaban de espiro para divertirse por las tardes. A veces alguien se comía un chocolate y dejaba la envoltura a su lado. Manotas, tieso, ya no podía hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quedó más remedio que nombrar a Palito Pérez como nuevo preciso de la zona. Y a él no le quedó más remedio que aceptar el puesto. Por divertirse le cambió el nombre a la comarca, en honor a un pasado asqueroso que nadie quería de vuelta for good: San Julián de Pérez y Fanfurrias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(plastilina mosh)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115896511585838496?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115896511585838496/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115896511585838496&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115896511585838496'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115896511585838496'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/09/27-neo-corrido-de-la-muerte-de-julin.html' title='27. Neo-corrido de la muerte de Julián Reyes'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115883150887322230</id><published>2006-09-21T04:34:00.000-05:00</published><updated>2006-09-21T04:41:36.936-05:00</updated><title type='text'>26. Terrorismo</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;em&gt;18: 15: 23&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Palito! ¡Palito! ¿Pos qué hace? ¡Ya véngase, antes de que lo agarren a usté!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(En el podio, el equipo de San Tavo de Reyes y Fanfurrias toma sorpresivamente el puesto del primer lugar del torneo. Manotas queda estático en medio de la cancha, incapaz de creer lo que acaba de escuchar y lo que ahora se le mete por los ojos: una turba confusa, de la cual comienzan a salir brotes de inconformidad con playera de San Pedrito Infante Tezozómoc, y un Palito Pérez que se acerca temerario al palco, con una carta en la mano, dispuesto a lo que sea).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Pelito se detiene de espaldas a Manotas, y apenas voltea para darle un apretado perfil a Manotas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No. Estás muy chamaco para entenderlo. Espero que cuando seas grande recuerdes esto como lo mejor que nadie ha hecho por Fanfurrias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Manotas, en un ataque de pánico, corre hacia el podio. Pelito apenas alcanza a verlo subir al lado de Don Julián, quien es incapaz de ocultar el desconcierto al ver a su enemigo de pie a su lado).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Detengan a Palito! ¡Quiere matar a Don Julián a papelazos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Las miradas se abalanzan sobre Palito y el tiempo se detiene. El cielo es anaranjado).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡No! Dejen en paz a ese hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Don Julián irrumpe en el juego de miradas y emociones).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ese hombre no me va a hacer otra cosa que un favor. Les va a mostrar mi carta de suicidio. Fanfurrinos: hoy voy a morir, y ustedes tendrán el privilegio de verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Don Julián saca la pistola y la recuesta sobre su sien. Abraza el gatillo. Doña Porfiria, helada, se hace a un lado para que no le salpique la sangre).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Una mano sobresale de la turba. Las miradas están clavadas todas en la cabeza de Don Julián, envueltas de ira).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Palito arruga el papel).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No va a ser tan fácil, Julián Reyes. Ni cerca de lo fácil.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="center"&gt;18: 15: 35&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(24)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115883150887322230?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115883150887322230/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115883150887322230&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115883150887322230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115883150887322230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/09/26-terrorismo.html' title='26. Terrorismo'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115874525921345906</id><published>2006-09-20T04:39:00.000-05:00</published><updated>2006-09-20T04:40:59.226-05:00</updated><title type='text'>25. Balas en la pistola</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No disparó a tiempo porque olvidó ponerle balas a la pistola. La mera verdad es que se nos olvidó a todos: a unos por amor propio, a otros por la duda, a la otra por la displicencia de los papeles, al último por el fuego de los ojos, que le impidió mirar con detalle el tubo del revólver y el carrousel giratorio. Así nos dimos cuenta cuando la gente se arremolinaba frente al podio, escondidos en el corral de los guajolotes que graznaban como queriendo escondernos adrede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué haces, Santillán?&lt;br /&gt;- Este no hace nada. Con tanto practicar la puntería contra los árboles, con tanto ponerle cara de Julián a todo, se le va a olvidar cómo es su rostro y le va a disparar a un cochino.&lt;br /&gt;- Que no sería tan distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos, enmarcando el horizonte desmembrado, una parvada de zopilotes emprendió el vuelo, llenando el cielo de puntos negros. Mis ojos habían hecho agua, hundidos en los pensamientos. Manotas estiraba los ojos hasta el mar de gente que despuntaba a Don Julián a flote. El otro se iba convirtiendo poco a poco en sal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Nunca te dije cómo fue que yo estuve a punto de meter un gol?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo podía ver la parte de la espinas que nadie notaba. Eran hilos chiquitos, con los que los matorrales se colgaban del cielo y atrapaban la poca luz que les daba verde. Podía ver esas hojas invisibles que se estiraban entre los garambullos y los mezquites, que detenían el viento y lo manoseaban hasta convertirlo en un suave susurro color atardecer. En eso pensaba todo el tiempo, en cómo las manitas de las matitas se estrechaban en cordial saludo, como preparados para una gran fiesta en mi honor…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué andas haciendo, muchacho?&lt;br /&gt;- Nada, aquí nomás.&lt;br /&gt;- Si te sigues tanto tiempo en la loma te va a morder una araña. Mejor vente para la casa o ayuda a tu padre que ya se metió en líos por lo de la cacería.&lt;br /&gt;- Sí, ya voy, mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Y cuando pensaba en esto pensaba en mi estatua, cubierta por completo de manitas de espina, rodeada de hilachos amadejados colgados de un atardecer lejano, con mi nombre puesto sobre la tierra roja del desierto de Fanfurrias…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ándale, chamaco! Te digo que vayas a cuidar a tu padre, que ya se le treparon como cien hormigas y como treinta concursantes molestos que segurito le rompieron la pierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajó lentamente de la loma, rodando a veces junto con los guijarros que escapaban del monte, cubriendo la tierra que anhelaba a su nombre. En la puerta encontró a su padre sentado al sol, bebiendo limonada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo coleccionaba guijarros de colores. Tenía suficientes para construir un país de ciegos, una tierra de maravillas, y colores imposibles, y guijarros explosivos como la imaginación. Yo tenía un país de riesgos felices.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ándale, muchacho. Vete a ver si ya puso la marrana. Y si encuentras que ya puso, córrele a buscar a Don Fermín, que andaba haciendo una quiniela con eso. Si todo sale bien, les ganamos a los otros infelices.&lt;br /&gt;- Lo que usted diga, papá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me gustaba colgar cada guijarro de un hilo de espina. Me imaginaba que así mi país estaría en el cielo, donde nadie pudiera tocarlo y donde fuera de todos y para todos, eterno. Un país en el que caminar significara lo mismo que volar cogido de las manos de los cactus, de los cabellos del huizache.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Julián! ¡Julián, ven para acá!&lt;br /&gt;Pero él no oyó. Ya iba muy lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la cancha de Altaviva bullía el lento escozor del silencio, que dejaba el aire limpio, dispuesto para el discurso final. Sobre un tablón descuartizado, caprichosamente dispuesto como escalones que asemejaban la puerta trunca del infierno, se disponían los tres primeros lugares del torneo, a la espera de la premiación. La tierra dejó de moverse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;- Fue con una hormiga. Le tiré el balón para aplastarla, y casi lo pierdo en este mismo corral. Yo pude haber estado allá arriba.&lt;br /&gt;- Tú deberías estar arriba.&lt;br /&gt;- No. La tierra que nos pertenece está arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sombra de Don Julián Reyes y Reyes se desplomó sobre el campo, haciendo retumbar el vaho de las plantas, que se escondieron en la penumbra de la figura del Presidente. El viento, en la huida, removió los granos de arena, que se llevaron con ellos la sombra, deshilachándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me siento auténticamente honrado de coronar en esta hermosa tarde el coraje de los jugadores de este municipio”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Nunca te conté cómo le gané a Patotas en la carrera del mezquite feliz al mezquite sobado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente aplaude. Manotas extiende una historia en un susurro que se aleja cada vez más del corral, internándose en la arena, como si hablara desde su tumba. Intento agotar la gotera de mis ojos con el aire desteñido, que se escapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Los tres primeros lugares han demostrado su superioridad a lo largo de un campeonato ejemplar que ha transcurrido sin mayores contratiempos, en un tiempo récord de apenas dos semanas.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y entonces Huevotes nos dijo que el mezquite se lo había sobado. Pero también era mi padre, ¿entiendes? Era mi padre el del mezquite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña Porfiria se ve pequeña, se va convirtiendo imperceptiblemente en un árbol caduco, en una tabla más del ataúd de Julián. El sol se vuelve a asomar por el oeste, como si hubiese olvidado su valija en el umbral de la desgracia. El otro, convertido en arena, fluye por los mocos de los cóconos, se convierte en un graznido infernal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es por ello que nada puede llenarlos más de orgullo que saberse los primeros héroes de la historia deportiva de Fanfurrias. Porque recordemos que lo importante no es ganar, sino dejar el alma en los pies; que lo relevante no es el número de goles, sino la gloria de cada uno de ellos; que el tesón es lo que se eleva al cielo; que es con estos vítores y este esfuerzo que se construye el país de los sueños.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero no podía quedarse callado, ¿verdá? El maldito lagarto no podía quedarse así clavado al sol y tenía que llamar a su pandilla de buitres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi mano se confunde con un matorral de magueyes secos. Tengo la impresión de que esto ya ha pasado en un sueño que tuve de niño, en el cual todos se afincaban en un rincón al alarido de un perro rabioso. Tengo la impresión de saber dónde va a terminar esto, pero sé que los recuerdos de ese sueño están enterrados en el promontorio que voló primero con el viento. Manotas se alza incontenible y se vuelve gigante, se desnuca y avienta su cabeza rabiosa hacia el corazón del silencio que se oculta tras el sonido de los altavoces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es por eso que no me queda más que premiar a los homenajeados, a nombre del municipio de Fanfurrias, al cual, desde hoy, le han dado la gloria”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palmadas incontenidas se escapan de la jaula de las emociones y terminan por vapulear a los guajolotes, que huyen despavoridos hacia las cancha. Manotas va dos pasos delante de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Este cabrón se muere hoy, aunque vaya yo de por medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Malea. Sus brazos se acurrucan en el cuadro de la imagen de la premiación. Se confunde con los movimientos torpes de una turba acomedida. Y sus jadeos penetran como espinas colgadas del cielo mis pulmones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Recordemos que las victorias son finitas, pero siempre cobran factura. Como el maíz que muere cuando nadie lo ve”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saco de mi morral la única cosa que debía haber llevado siempre en la mano. Manotas explota e implota para quedarse impávido a dos pies de la puerta del corral. Su sombra, fustigada por el sol que venía de vuelta, me cubre. De pronto lo entiendo todo, todo es claro. La turba se vuelve un solo hombre, y el hombre se vuelve un montón de insectos lentos, de caracoles sin concha. Lo veo de niño, parado sobre la loma, buscando los hilos que desde hace tiempo se removieron. Lo escucho rememorando esos tiempos, ajustando la única palabra que no cabía en este momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanto, decidido, como nunca. Sobre la carretera pasa un auto que arroja notas evolutivas. Mis ojos, clavados en el destino, me guían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(rulfo)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115874525921345906?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115874525921345906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115874525921345906&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115874525921345906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115874525921345906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/09/25-balas-en-la-pistola.html' title='25. Balas en la pistola'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115865975647079111</id><published>2006-09-18T16:54:00.000-05:00</published><updated>2006-09-19T04:55:56.483-05:00</updated><title type='text'>24. De cómo transcurre el asesinato, junto con otras cosas que tampoco transcurren.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Salimos por debajo de las gradas. No salimos por debajo de las gradas. Patotas y Huevotes se arrastran con el lomo al aire por debajo de las gradas. Lo hacemos de noche, y el sol inclemente nos fustiga. Lo hacemos a oscuras, entre la vacilante luz de las cabriolas caprichosas de las gradas. Salimos desde las gradas. No salimos desde las gradas. Santillán sale de las gradas. Las gradas nos agujeran el pecho debajo de las camisas. Las gradas salen por debajo de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a cortarle el pescuezo, sin mediar plan alguno. Se lo voy a cortar como el polvo corta la luz, para que vuele en miles de pedacitos olvidados entre el fulgor de la cortina. No lo voy a cortar. Le voy a estirar el pescuezo hasta que le sea imposible ver qué pasa con el resto de su cuerpo, hasta que tenga que correr horas arrastrado por su lengua (a-ver-si-tan-grandota) para ver su cuerpo descuartizado, los pedazos perdidos en la magueyera, Lo veo ahí, con su pescuezo tan rechoncho y olvidado, tan tímido, pidiéndome a gritos que le de aire, todo el aire del mundo. Ahora lo veo sacándose los ojos de las cuencas, latigueando con los ojos, combatiendo los centenares de manos que se alzan en su nombre con el fuste que salen de los pómulos, ondenado al aire el orgullo de sus ojos maleables, atándome con los ojos, sin aire, como yegua enferma hostigada por el muladar de sus ojos, por la conjuntivitis artificial de sus ojos, con sus iris difamados y sus pupilas dilatadas hasta mi cuello. Ahora lo veo sacándose del sombrero grande la pancarta con mi nombre, con mi nombre tatuado de golem, con mi nombre ultrajado, que implota en los aires, que muta y se mete por los poros con el mote de “culpable”. Lo veo pensando “Manotas culpable”, sacándose de la panza voluptuosa el vómito con mi nombre, con mi nombre revuelto con sus pedazos que vuelan por los aires, las letras de mi nombre coronando cada víscera infalible, cada tejido estirado, lo veo sacándose la red de la vida a través de mi nombre. No lo veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió por debajo de las gradas, sosteniendo la cacha, con el revólver atorado entre las ganas y el rencor. Salió sin arrastrarse, porque podía llenarse del polvo sonoro de la multitud, podía esconderse detrás de los vítores, podía meterse sin problema en los gestos desteñidos de la euforia. Caminó con pasos de tres metros hacia el palco, caminó sin mediar terreno con el suelo. Y sus pasos se estiraron sin remedio hasta sus manos, y sus manos hicieron tierra en el gatillo, y el gatillo se detuvo, y Santillán se quedó quieto entre la multitud agigantada, ante el desconcierto de la masa que jugaba a la clepsidra y al caleidoscopio: todos con cara de Julián Reyes y Reyes, Julián debajo de la grada, Julián a través del campo con bandera, Julián saludando a la gente de partida doble, Julián es él y su mujer y su ausencia. Julián no es Julián y todos son Julián. Santillán es Julián; piensa en estirar la mano hasta su propia sien, y se lo impide sólo el chico que ha pasado corriendo, estirando su brazo hasta latitudes donde no puede manejarlo con certeza. Santillán paralizado, sin poder dar con Julián por dar con él en todos lados. Santillán no se encuentra, está enjaulado, su rostro cumple la sentencia de la vergüenza y parece estar encerrado tras las rejas de la incertidumbre. Santillán no es Santillán, y si no es tal no tiene por qué matar a nadie. Santillán y su gatillo, juntitos, desesperados, buscando un espejo que compruebe quién es quién y a quién debe dispararle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú, por el contrario, ves a Santillán en todos lados. Saliste detrás de las gradas, y sin un solo movimiento llegaste a lado de Julián. Lo viste como una foto vieja que se te perdió en el baúl inocuo de la soledad, una soledad que cae de un tercer piso sobre tu cabeza. Lo que has encontrado es el sobre donde guardas la delación. Pero esto de los trámites es algo que va despacio. El tiempo de dios es eterno, te dices, el tiempo de dios es eterno, y los relojes se estiran, y esperas que así sea con el de Santillán o con el de Manotas, y miras a Porfiria hacer lo propio, abrazar a su marido, hacerlo dar la espalda al público, y las voces se te convierten en gatillos, las voces se te convierten en balas que amedrentan tu paso, y quieres gritar pero la distancia es aún grande y tus gritos perderían el rumbo, y las palabras llegarían dislocadas, inválidas. Tu papel no es otro que el de tenerlo ahí, de pie, impedirle el paso. Pero tú has optado por la delación, la traición a los traidores, que es la peor de todas. Tu mano se estira hasta lo más hondo de tu pecho y, con el esfuerzo, hace una gotera en tus ojos. El tiempo de dios es eterno, el tiempo de dios es eterno. El tuyo, no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He visto a Don Julián morir cien veces. No he visto morir a Don Julián. Santillán aletea como ego volador en una jaula, Palito sigue acorde al plan, la doña ya hasta saluda a la multitud en son de apuro. La gente revolotea como si supiera que son ellos los personajes principales de una obra a la que no fueron invitados. “Don Julián” es un nombre muy sencillo de pronunciar. Sólo gritarlo, dándole el espacio que he obtenido a fuerza de odiarlo. “Don Julián”, fuerte, tronador, que salga del fondo de la tierra y lo amarre por la quijada hacia mí, que le acomode la sien hacia Santillán. Gritar fuerte, descargar la ira, decir el nombre prohibido, el nombre imposible, el nombre que no sabe que en segundos pasará a la trágica posteridad del magnicidio. Sólo debo gritar lo que no sé pronunciar. Huevotes me ha dado el visto bueno desde el palco; Patotas agita las manos incontenidas, parado sobre dos cabezas que lo llevan como héroe hacia la Historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él sólo debe jalar el gatillo a la señal. Él no debe jalar el gatillo. Él debe estar seguro de tener a Don Julián en la mira. Él no debe nada. Él debe sacar esa bala del revólver, a una velocidad considerable, para que la combinación de aceleración con área del impacto resulte en un hoyo tremendamente rojizo que atraviese por lo menos unos diez centímetros de tejido blando. Él debe sacar una bala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú te acercas jadeando al último escalón del podio, que te traiciona y te ata el pie al suelo, seguido del pecho y el rostro, que se estrella con enjundia contra la rígida superficie de la ignominia. Tú dejas de escuchar. Tú pretendes apenas el grito inicial de Manotas. Tú te hablas, Palito, como si así fueras a acallar las voces del destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin abro la boca y logro poner de acuerdo el aire, las cuerdas, el diafragma, la intención. “d-o-n-j-u-l-i-a-n”. Fuerte, tan fuerte que retumba en la tierra, tan grave que despide a la gente por los aires, quedando vacía la cancha, que tarda apenas segundos en llenarse de nuevo por completo. Se escucha un disparo. Tú, tendido en el escalón del palco, cierras los ojos. Él sigue inmóvil. Don Julián, con los ojos bien abiertos, mirando el cielo, voltea repentinamente al público recién regresado del grito. Una sonrisa camina por el cuello rechoncho, todavía escondido; sigue por el brazo tendido hacia el cielo; se detiene en el índice de la derecha, que sostiene un gatillo con el cual el Presidente Municipal ha lanzado una bala al cielo, en señal de congraciamiento con los dioses o de festejo. Don Julián vuelve a disparar, una segunda, una tercera vez. A cada explosión la gente es más eufórica. Ni siquiera ha notado mi grito en medio de la multitud que lo vitorea, y agradece con las manos dando el lomo. Don Julián es un dios encarnado, con todos sus miembros y la cabeza tan bien puesta que le alcanza para llevar sombrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él, inmóvil en medio del campo, lo observa. Jala del gatillo otra vez, y otra. Nada pasa. La única pistola que ha disparado es la de Don Julián. Santillán, mientras tanto, se ha perdido. No pudo hacerlo y dejó de ser Santillán. Desde ese momento, ha perdido el nombre: no será nunca un magnicida, no será nunca el perpetrador de nuevas glorias, no será el detonante. Santillán ha perdido el rostro para siempre. Santillán, desde ahora es cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú respiras largamente en el escalón. Y ella, desconcertada, sigue con la charada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo a Don Julián luminoso, a punto de elevarse por un aire turbio capaz de sostenerlo. Vivo. Sigue vivo. Vivo. Viva. La gente grita viva. Y yo, sin remedio, vuelvo a sacar un “Don Julián” de mis entrañas. Un “Don Julián” enjaulado, que se desperdiga por los aires junto con los restos de luz que desprende, junto con el polvo de Fanfurrias que se mezcla con el aire. No se mezcla con el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(arenas)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115865975647079111?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115865975647079111/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115865975647079111&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115865975647079111'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115865975647079111'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/09/24-de-cmo-transcurre-el-asesinato.html' title='24. De cómo transcurre el asesinato, junto con otras cosas que tampoco transcurren.'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115745221737585359</id><published>2006-09-04T17:28:00.000-05:00</published><updated>2006-09-05T05:31:09.546-05:00</updated><title type='text'>23. Caballo Negro</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Como si fuera una estatua que llevara allí muchos años, el Presidente Municipal observaba el atardecer desde los escalones de su oficina. Las calles polvorientas de Fanfurrias levantaban un aliento sepia que iluminaba el horizonte, enmarcando en millones de puntos cobrizos a Don Palito Pérez, quien se recortaba de la imagen en una sombra inmóvil, negra, de espaldas. Por momentos parecía que su figura emitiera el viento que levantaba la tapa del suelo para desperdigar a Fanfurrias en trazos inconstantes, enmarañados como la pintura de un niño que apenas comienza a pensar la forma de un caballo que escapa para convertirse en humo pesado. Don Palito observaba, trémulo, la caída del sol, y conforme sus ojos bajaban, caía tras de sí la pesada oscuridad de la noche, vacía como un cuadro frustrado. Desde la fatídica tarde de la final de fútbol, Palito no podía evitar sentir que todos los días, a la misma hora, su corazón también se ocultaba tras el horizonte de sus recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó el gran día, Fanfurrias había logrado reunir todos los ímpetus atesorados durante meses de torneo inconstante en una marea de euforias, favoritismos y apuestas. Las calles eran pesadas emisiones constantes de buhoneros que arrojaban sus pregones hacia toda dirección, y resultaba imposible atrapar un trozo de viento que no estuviese inundado del nombre de alguno de los dos contendientes de la final: San Tavo de Reyes y Fanfurrias contra San Pedrito Infante Tezozómoc. El preámbulo había funcionado bien para comprimir las emociones, sobre todo luego de que la escuadra infantina hiciera chillar sorpresivamente al equipo de Altaviva de los Molcajetes, claro favorito de la semifinal, al anotar un magnífico gol de último segundo. El equipo anfitrión, sin embargo, había logrado el tercer lugar al derrotar a San Andrés Totopo, el caballo negro del torneo, que por poco logra vencer en la semifinal al equipo de la capital. La repentina excitación liberada por las fases eliminatorias había construido con esfuerzos titánicos una hinchada fanfurrina digna de cualquier estadio inglés: los fanáticos, de caras azules o blancas, torsos desnudos y armas sonoras al aire, se habían convertido en expertos para el arte de los destrozos. Las apuestas ya eran un motor de la economía familiar, y había cada vez más costureras y expendedores de souvenirs. Fanfurrias, la comarca de las locuras, había alcanzado su obra maestra con la final del Torneo de Fútbol, en una tarde iluminada tanto por el inclemente sol del desierto, amarillo como la soberbia, como por los movimientos mal trazados de los habitantes, que desde horas antes habían comenzado a prepararlo todo para el encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la loma oeste de Fanfurrias, Don Julián Reyes observaba la escena como quien se deja hipnotizar por las brasas de una fogata. Su boca se había deformado en una sonrisa peluda, sincera pero frágil, capaz de caerse con el simple roce del primer pensamiento fugaz. Podía escuchar desde lejos cientos de pies alarmados dando tumbos arrítmicos sobre la tierra sorda, haciendo música con las telas y plásticos que, al sonar juntos, emitían el sonido de la victoria. “La gente está contenta. Y si ellos están contentos, yo he ganado, y puedo morir tranquilo: pasaré a la historia como el mejor de mi estirpe”. Don Julián sobaba su prominente panza con nerviosismo. Porque si bien sabía que se aproximaba la gloria, estaba consciente de que podría degustarla apenas unos días. Después moriría sin remedio, a causa de su Coronita Macha, infectada. La estirpe que mantendría viva, reluciente de colores chillantes y festivos, lo llevaría a la tumba. No pudo negarse una carcajada que retumbó en las espinas rígidas de los cactus secos. La ironía del asunto, pensaba, no sólo lo convertiría en un héroe, sino en un auténtico mártir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el valle, las cuerdas blancas abrían paso a una cancha renovada, limpia, dispuesta: un lienzo virgen, listo para recibir los trazos de las piernas fanfurrinas. La gente se apilaba con desorden en la tribuna, haciendo el ruido de la pintura que se deja caer desde una escalera. Plop-plop-tip, cada vez más sonoro, cada vez más llenando el cielo azul de tonos magenta invisibles, tirado a rojo. En medio del barullo general, sonó la prueba del altavoz. Una voz inteligible balbuceó un ruido oscuro, y de inmediato salieron los equipos al campo. Había una novedad: en el equipo de San Tavo de Reyes y Fanfurrias, el jugador más pequeño generaba un desconcierto mayúsculo. De inmediato las gradas agitaron sus movimientos inconstantes. La gente corría a buscar el cambio de apuesta. El Manotas, el exiliado, el que estaba de regreso con palabras inasibles y actitudes deslavadas, estaba en el campo, lleno de nuevas proezas. Los gestos de los infantinos los delataban: había sudor y sonrisas forzadas. En medio de tal euforia se dio el pitazo inicial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presa de una sombra dividida en fases, recibiendo arena en la cabeza a causa del alboroto, Santillán esperaba debajo de las gradas. Fue el único que vio a cabalidad la primera patada, a cargo del Manotas, mientras el resto del pueblo daba tumbos por las casas de apuestas. Sus ojos, iluminados caprichosamente por una de las entradas de luz, no permitían descubrir sus intenciones. Cuando el plan se había trazado, no se había negado, pero tampoco había asentido de manera definitiva. Bastó con verlo tomar el arma y caminar hacia debajo de la grada para saber que lo haría. Su mano derecha sostenía con fuerza pétrea la cacha; la izquierda sobaba el revólver una y otra vez, como lustrándolo para el momento de gala. Sus ojos, clavados en el palco, le invitaban a adelantarse al plan y terminarlo todo de una vez. Bastaba con apuntar, ahora que nadie podía siquiera suponerlo ahí, al sombrero de Don Juli, dispuesto en el palco presidencial (sobre el techo de una casa), tentándolo a hacerlo rápido. Un último apostador salió de otro rincón de la grada, corriendo sobre Santillán, arrojando arena que cayó caprichosamente en sus ojos. Cuando recuperó la visión por completo, Don Julián había desaparecido del cuadro. Santillán, en silencio, con un rostro inmóvil, siguió esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasados dos minutos del mejor partido del torneo, el marcador iba sorpresivamente dos por uno, a favor de San Pedrito Infante Tezozómoc. Sin embargo, y para el desconcierto de los jugadores, nadie había aplaudido un solo gol. Los espectadores estaban reordenando sus apuestas, siempre a favor de San Tavo. La vista desde la casa de Palito era desértica: un cuadro verde desolado, a pocos metros de una jauría de escarabajos comiendo una pierna de pollo. El asistente de la presidencia, recién convertido en conspirador, se dio cuenta de algo: lo que ese torneo había hecho con Fanfurrias había sido darle una estocada final. Sería cuestión de tiempo para encontrar chicos queriendo jugar de manera profesional, padres huyendo para conseguir el dinero necesario para comprar playeras oficiales, madres aburridas aguantando tardes de amigotes y cerveza. El fútbol había abierto de par en par las últimas pasiones ocultas de Fanfurrias, condenándolo al trajín del abandono. Palito se percató de ello con tristeza, al tiempo que el resto del pueblo se perdía de jugadas memorables y goles soberbios. “El horror, el horror”, pensó. Y luego, callado, se dedicó a pescar el rumor de la desgracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el campo de juego se decretaba el medio tiempo. Apenas los primeros apostadores, satisfechos con su cambio, volvían a las gradas para percatarse de una horrible realidad: San Pedrito Infante Tezozómoc iba derrotando a San Tavo de Reyes y Fanfurrias por tres goles. En buena medida, el resultado parcial tan sorpresivo se debía a un sencillo factor: Manotas no había relucido su colorido talento en todo el partido. Desde media cancha, había clavado los ojos en el balón, sin apenas rozarlo. En el palco presidencial, Doña Porfiria se mofaba de la situación en silencio. Sólo la sesuda estupidez de su marido podía dar pie a tales situaciones. Después de todo, sí merecía morir: de no haber hecho de Manotas el héroe fatuo que hoy era, la gente no estaría armando otra trifulca, presa del pánico de perderlo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo tiempo fue un menjurje disparejo de emociones encontradas. Al principio, Manotas sorprendió con un pase de derecha que tomó desprevenidos hasta a sus seguidores. A partir de ese momento, el partido se convirtió en un juego de líneas astutas y giros en el aire. Los jugadores fanfurrinos habían adquirido en poco tiempo una habilidad digna del arte, que detonaba en los espectadores un conjunto de emociones nunca antes vistas en Fanfurrias. Los gritos de porra contrastaban con las peleas repentinas que terminaban siempre en un abrazo ebrio; los gestos pasmosos, con los bailes efusivos y exagerados; las banderolas al viento, con los saltos en tierra. El único rostro que no cambiaba nunca era el de Don Julián. Dispuesto en el palco como un Buda hechizo, se sentía reluciente, luminoso, eterno. Por cuarenta y cinco minutos, lo fue. En algún momento del segundo tiempo, los gritos corearon su nombre en señal de reconocimiento. Oculto por el halo de su ego, encumbro sus sospechas. “don-ju-lián-don-ju-lián”. El rumor insistente lo tomaba por los oídos, colgándolo se la cumbre de la soberbia. El presidente municipal, rodeado de trabajadores e hinchas alzados, era un auténtico dios caído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manotas notaba esto desde la cancha. Para él, Don Julián no brillaba en un halo incandescente: más bien parecía la mueca malhecha de un vacuno, fustigado por el pastizal inmenso. Buscaba la mirada de Santillán, quien también observaba detenidamente al presidente, devorándolo, sacándole a fuerza los colores, desarmándolo para después volarlo en pedazos distintos. “Así que eso es la gloria”, pensó Manotas: “estar tan abrumado por el paisaje, que resulta imposible medir la altura de la caída”. En ese momento, el balón rebotó sonoramente en su cabeza. Así, anotó su único gol del partido, de manera completamente casual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El partido terminó con una victoria apretada de San Pedrito Infante Tezozómoc, ocho goles por seis. La gente, apesadumbrada por sus apuestas precoces, huyó de la cancha tan pronto como se dio el silbatazo final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manotas sonrió: sería más fácil de lo esperado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palito, dispuesto al lado de su jefe, le miro la sien como quien mira una fotografía de un muerto. De pronto, estaría dispuesto a salvarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña Porfiria fue a hacer tamales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santillán, todavía a la sombra de la grada, cortó cartucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(conrad y meyrink)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115745221737585359?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115745221737585359/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115745221737585359&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115745221737585359'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115745221737585359'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/09/23-caballo-negro.html' title='23. Caballo Negro'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115684052903479378</id><published>2006-08-28T15:33:00.000-05:00</published><updated>2006-08-29T03:35:29.050-05:00</updated><title type='text'>22. Los seis</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;- A las cuatro de la tarde en punto, en cuanto termine de entregar la Copa al primer lugar, lo matamos. Están a tiempo de decidir. Si prefieren irse, gracias por venir, disfruten los bocadillos; si permanecen con nosotros, éste es el plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un enorme papel amarillento colgaba del librero de la biblioteca. Manotas, sosteniendo un Frutsi con la derecha, la izquierda en el bolsillo, se disponía a explicar el plan, junto con Patotas y Huevotes, a los otros tres, que, anonadados, seguían sin dar crédito de lo que veían. No se les puede culpar: no a diario se encuentra a cinco almas perdidas con el objetivo común de asesinar a Don Julián Reyes y Reyes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo único que Palito Pérez había notado con temor eran los ojos, que brillaban con un callado fulgor de venganza. Así había encontrado a Manotas la otra tarde, en el cuarto escondido donde el asistente de la Presidencia Municipal enseñaba inglés a los niños fanfurrinos. Ese día, mientras él había salido al baño, Manotas se las había arreglado para tomar por asalto el lugar del maestro. – Biguasgüer –, decía Manotas, - tu nombre en inglés es Biguasgüer, chaparro -. Los niños miraban a Manotas con gestos que combinaban sin mucha habilidad el desconcierto con el asco y la admiración, mientras el recién llegado del exilio soltaba a cuentagotas carcajadas completamente impropias para alguien de su edad. Su rostro se había desfigurado de un modo imperceptible, como si estuviera en una constante cámara lenta, y hablaba consigo utilizando distintas voces. Manotas ya no era el mismo; en vez del niño genio, dulce, divertido y un poco lascivo que Palito había llamado para ayudar en el Torneo, ahora daba la impresión que da una turba desconcertada en medio de la plaza. Manotas se había convertido en un calmo abucheo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Usted sabe que quiere matarlo.&lt;br /&gt;- ¿Por qué?&lt;br /&gt;- Piénselo: dar clases a los niños de la primaria, servir de manera ejemplar en la Presidencia, pasar una vida de oculto rencor. Eso le significará a lo mucho una mención en las monografías de la vida de Don Julián Reyes. No, mi amigo, usted, estoy seguro, quiere hacerlo. Quiere hacerlo porque el H. Presidente siempre gana. Porque el municipio nunca rinde los honores debidos. Porque usted no es un himno, don Palito.&lt;br /&gt;- … ¿Cuánto tiempo llevas ensayando ese discurso?&lt;br /&gt;- Unos dos días. ¿Por qué? ¿Fue muy forzado?&lt;br /&gt;- Dejémoslo en que funcionó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Necesitamos, ¿cuántos? ¿tres?&lt;br /&gt;- Seis, mire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santillán. Usted no ha escuchado hablar de él sencillamente porque nadie sabe quién es Santillán. La única vez que alguien lo notó, fue porque pasó dos semanas parado sin sombra en la esquina de la cancha de Altaviva, como esperando, tan inmóvil que se hubiera requerido tomarle el pulso para saber con certeza que no estaba muerto. La realidad es que sí lo está: no tiene historia, ni nombre, su familia se esconde tras la sombra que no logra. Santillán es cualquiera. Santillán no hace nada. Es uno de esos personajes cuya gracia consiste en no estar; es un anti personaje, tan poco importante, que nadie se sorprenderá de que él sea el asesino, y eso nos permitirá hacer los ajustes necesarios para lograr la venia del pueblo. Tendremos un mártir. Convencerlo no será ningún problema. De hecho, no tendremos más que dejarle el paso libre para que haga lo suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Patotas. Mi mejor amigo de la infancia. Es un hábil estratega capaz de manejar tanta gente como le sea posible, mientras más mejor. Explosivo: mientras yo me preocupaba por obtener una barra de chocolate, él había conseguido estafar a mi madre sin problemas, con la ventaja, además, de que no le castigaban a él. Su secreto es que es invisible para todos menos para mí, de tal suerte que es imposible descubrirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Huevotes. Nadie sabe de dónde viene, y su voz es idéntica a la de mucha gente. Tiene la habilidad de saber de inmediato qué pasa a su alrededor, para darle a Patotas la clave del escándalo preciso. No es invisible, pero todos lo olvidan fácilmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien. Pero así sólo sumamos cinco. ¿Quién es la sexta persona?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ustedes deben estar bien pendejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ataviada con su delantal rosa de florecitas de colores, justo después de colar el caldo de gallina para su marido, Doña Porfiria no pudo evitar proferir la primera palabra altisonante de su vida. El hombre más leal que había conocido confabulaba con la lacra más joven de la historia y sus dos amiguitos imaginarios para matar a su marido, y, encima, la invitaban a participar en lo que podría ser el primer magnicidio jamás visto en Fanfurrias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Una pendejada; una pendejada tamaño caguama, eso es lo que sugieren. Es mi marido, por dios, mi ma-ri-do. Además ese hombre es inmortal, le viene de estirpe. ¿Ustedes saben cuántas veces han intentado asesinar a un Reyes en esta comarca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera fue al bisabuelo de Juli, Don Juan Bautista Reyes, hace como tres siglos. El señor había organizado la primera y única carrera de parcelas de la historia; como aquí no había caballos y la gente no tenía para comer, el don asumió que sólo podían competir con pedazos de tierra. Ante la tremenda estupidez, un hombre borracho aventó un puño de tierra desde una distancia de veinte pasos del Presidente, quien sólo vio mancharse su camisa, recién almidonada. Al agresor lo arrestaron de inmediato, aunque fue liberado a la media hora por falta de evidencia. Terminaron embotando al dueño de la parcela de donde había sacado ese puño asesino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda fue al abuelo de Juli, Don Daniel Reyes. Organizó el primer y único torneo de rayuela sobre la parcela de un pariente mío, Don Andrés Terrones. Para ello, exigió que todas las monedas del pueblo, que eran pocas, se utilizaran en la competencia. La gente, enojada por la afrenta, decidió aventar todas las monedas a Don Daniel, con la intención de darle en la cabeza, desde una distancia de quince pasos. Lejos de matarlo, contribuyeron a hacer más grande su notable fortuna. Embotaron a Don Andrés Terrones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última fue a mi suegro, Don Rosendo Reyes, después del primer torneo de hormigas rojas. Más de doscientos hombres habían participado en aquel torneo: hombres grandes, de estirpe y manos campesinas. Sorpresivamente el torneo fue ganado por Julián, el hijo del Presidente Municipal, un chamaco que apenas podía distinguir entre las hormigas rojas y el choconoztle. Las sospechas se hicieron grandes, y la turba fue a buscar a Don Rosendo para finiquitarlo a palos. Pero esa tarde, cuando la turba se encontraba a menos de diez pasos de la Presidencia, cayó de sopetón la lluvia más grande jamás recordada en este desierto que llamamos comarca. La emoción de todo Fanfurrias fue tan grande, que de inmediato se olvidó el asunto, y la jornada terminó en una fiesta en la cual se celebró la victoria de Julián. Eso es lo más cerca que cualquiera ha estado de matar a un Reyes en esta región.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si así lo quiere, Doña Porfiria, no se diga más del asunto. Lo dejamos por la paz, pues.&lt;br /&gt;- Nomás por no dejar: si se muere Juli, ¿quién se queda con su fortuna?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña Porfiria cayó convencida en el acto: no era nada despreciable una herencia de diez terrenos, una casa de piso y medio, y casi treinta cabezas de ganado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Éste es el plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manotas explicó a detalle lo que cada uno de ellos haría. Para lograr su cometido, tendrían que ubicarse en posiciones precisas: uno en el equipo ganador, otro en el segundo lugar, otro en el perdedor, uno más en las gradas, el quinto junto a Don Julián, y el último detrás del revólver. Mientras uno fingiría un desmayo, otro agrediría al ganador, el cuarto empujaría a Don Julián a la gresca, el quinto lo llamaría para socorrer al desvalido, y el sexto, ya se sabe, conseguiría la puntería necesaria para dispararle en el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El plan era sencillamente perfecto y nada podría salir mal. Don Julián estaba muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(ocean’s eleven)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115684052903479378?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115684052903479378/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115684052903479378&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115684052903479378'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115684052903479378'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/08/22-los-seis.html' title='22. Los seis'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115635565507068910</id><published>2006-08-23T12:50:00.000-05:00</published><updated>2006-08-23T12:54:15.090-05:00</updated><title type='text'>21. complotixtix</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Gracias a todos los feligreses por esperar con exacerbada paciencia a la entrada del pueblo por mi llegada. Siento mucho no haber cumplido con las expectativas que la faramalla de la fama exige, pero según mi consejo de guerra, lo más práctico en ese momento era llegar a Altaviva de los Molcajetes sin hacer grandes espectáculos de luces de neón, rayos láser, camellos saltarines y turgentes vedettes dando vueltas por las manecillas de los seguidores machos. Decidimos que lo mejor sería llegar calladitos nos vemos más bonitos, y sin jugar a Jesuschrist, ese gran farsante, hacer gala sólo de nuestra magnanimidad, que de por sí es harto galante. Así que a todos aquéllos que supieron entrarle al juego, disimulando su sobrada emoción con gestos estupefactos, en completo silencio y sin mayor extrañeza que la sorpresa de verme vivo, como si vieran caminando ahí nomás de compadres a un fantasma que se creía perdido en alguna película de Burton, les agradezco y congratulo por entender un plan supremo, trazado por alguien como yo, tan superior a sus humanas capacidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé que dentro de sus macabras cabecillas debe estar dando vueltas la misma pregunta: ¿Quién mató a Roger Rabbit? Les puedo asegurar que eso también lo sé, pero considero que hay otro tema de mayor importancia que valdría la pena tocar antes de que les resuelva yo el mundo. ¿Qué paso con su héroe, con su paladín advenedizo, con el He Man de sus caricaturas mentales? ¿Qué pasó conmigo, el Manotas, pues, durante el exilio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desierto de Fanfurrias es un lugar enorme con plantas espinosas de todo tipo: las hay con espinas grandes, espinas chicas, espinas vertebrales y espinitas de las que se le quedan a uno en la conciencia. También tiene mucha arena, pero no tiene gatos; de todos modos a veces huele a pipí concentrada como baño de cantina y como los abuelos que cuentan historias aburridas. En un principio no me fue difícil lidiar con el tamaño del desierto, dado que mi apabullante personalidad lo llenó por completo. Sin embargo, no tardé en acostumbrarme a los modos de los oriundos, animales rastreros ratas de dos patas culebras ponzoñosas desechos de la vida que suelen ir por ahí haciendo ruidejos extraños. Así que yo también empecé a rastrar y a tener dos patas y a echar ponzoña me odio y me desprecio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total que andaba por ahí jugando a la víbora víbora de la mar cuando en el lugar más magnánimo de mi ser me encontré con dos buenos compañeros de la infancia que ya casi había olvidado. Patotas y Huevotes. Igualitos a mí los condenados, tan guapos ellos. Desde que salieron de mi inconsciente, y una vez que aclararon que eran completamente imaginarios, pudimos llevar las cosas en paz y ser amigos y cantar canciones de Cri Cri por las noches. Eso hasta que ocurrió la tragedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta que en mi inmaculada trinidad, inexplicable como la de la competencia católica, Patotas cumple el papel del árbitro lascivo, Huevotes el del ventajoso chocarrero, y yo el del instrumento de sus fantasías más cochinas. Un día, mientras comía yo unos cactus verdes que a la luz del zorro fosforescente que se había postrado caprichosamente sobre el árbol parlanchín se veían color rosa venus, a Patotas se le ocurrió la barbaridad esa de que el fútbol es el sustituto de la guerra. Entonces yo me acordé del reglamentito ése de Sir Humphrey en el que hablaba de armas y de marchas y de huestes, y Huevotes se rió porque no podría creer que el Bogart anduviera diciendo esas cosas tan marranas después de Casablanca, mientras yo increpaba que sí, que era muy válido decir cualquier cantidad de tonterías después de que uno se caía de la barda para romperse la cabeza de huevo. Después de que los dos se atrevieron a cuestionar mi divinidad argumentando que el de la barda no se llamaba Humphrey sino Humpty, aunque después de todo si debían ser parientes porque sólo entre familiares puede ocurrir eso de pararse en la barda de la granja de la felicidad o de Marruecos, que es lo mismo, el zorro fosforescente empezó risa y risa quesque porque nada más falso que pensar en un deporte como sustituto de nada. Entre peras y manzanas y gritos y sombrerazos, el zorro, que era muy buen tipo aunque no iba por el mundo grabando zetas con su florín, nos invitó a visitar su rancho, que estaba cerca y que tenía gente como uno que no se gasta el tiempo en cosas triviales como morir y caminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El zorro se llamaba Bárbara. Yo tampoco entendí nunca por qué tenía un nombre de mujer, siendo el tan siete machos peludo y bigotón. Igual su pueblo estaba bonito. Las casas tenían un montón de colores como el verde que te quiero verde, amarillo azul, spray color frambuesa y esa de rojo con tinte UNAM. La gente era toda una chulada, tenían subibajas enormes y cada quien cantaba una canción diferente, dando vueltas envueltos por alitas sin filtro o dando maromas, seguramente con la esperanza de convertirse también en boxeadores de fashion ochentero. Adentro de todas las casas, que eran cuartitos feng shui con espejitos octagonales y bolsas de agua colgadas para espantar a las moscas, todas las paredes estaban forradas de peluche blanco. Por más que pregunté no me supieron decir si ahí habían inventado el pimp my crib.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bárbara, que seguía brillando como luz de neón de esas de putero zarrapastroso que invitan a convertirse en insecto corriendo hacia la luz, nos había llevado a su pueblo porque según él ahí enseñaban bien acá qué onda con el fútbol, cosa que no pudo ser más adecuada siendo que yo me disponía a regresar a Fanfurrias, el torneo, con la única intención de llevarme orejas y rabo. Entre otras cosas maravillosas, me enseñaron las siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La culpa de todo la tiene la mano; por tanto, Manotas, muchas y grandotas, tiene un culpononón tamaño caguama.&lt;br /&gt;- El fuera de lugar es de jotos.&lt;br /&gt;- A la banda sólo le gusta el fútbol cuando pasa algo inesperado, como que gane el equipo nacional o que pierda por poquitos goles.&lt;br /&gt;- Hay gente que invierte mucha lana e intereses en el espectáculo que implica ver a un montón de hombrecillos perseguir una pelota. Lo peor es que esa gente, siempre, gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bastó el diez por ciento de mi capacidad cerebral, equivalente al raciocinio de un pequeño país, para percatarme del complot. Lo que Sir Humphrey quería decir es que el fútbol se parece a la guerra porque hipnotiza a los hombres, como una droga o como los tix tix que cada vez venden en dosis más pequeñas porque están buscando legalizarlos. Todo era muy claro ahora: la conspiración mayor estaba fraguada por el zorro Bárbara. ¿Por qué? Pues por querer hacernos creer que él no quería quedarse con los sobrecitos de chilim balam que tanto queríamos comernos nosotros tres. De tal suerte que a él también tuvimos que matarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras le cercenábamos el corazón como en sacrificio azteca, no podía evitar recordar todo lo que nos había enseñado: lo veía trepado sobre mis hombros mientras corríamos por el pantano, le escuchaba insistir wax on wax off, emulaba la emoción que había sentido cuando había sacado de su boca un barco de humo. Bárbara había sido en verdad mi guía, pero para seguir con mi destino, tenía que matarlo. Así que entre lágrimas de cocodrilo lo maté y huimos del pueblo. Por supuesto que los guardias de aquél lugar tan pintoresco, vestidos como dulces de chamoy y utilizando espadas de gomita, no nos dejaron escapar tan fácil. Pasamos varios días y varias noches escondidos en las cloacas, que olían a libro recién comprado. Por fin, luego de varias gestas heroicas que no vale la pena referir porque ustedes, pobres mortales, no las entenderían, salimos del pueblo de Bárbara a cumplir nuestro destino: instalar en el podio del Torneo de Fanfurrias una enorme manta que dijera “todo esto es una farsa”, para luego matar a Don Julián.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O no. Según Patotas, el lugar donde estuvimos era un manicomio de niños. Nada más ridículo, nada más ofensivo. Si eso era un manicomio, ¿cómo es que fui yo a enterarme de boca del mismísimo Maculay Culkin quién mató a Roger Rabbit?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya les digo: puro complot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Golem insurrecto&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;write life on me&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;a href="http://gonzalopolis.blogspot.com"&gt;don gonzalo&lt;/a&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115635565507068910?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115635565507068910/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115635565507068910&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115635565507068910'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115635565507068910'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/08/21-complotixtix.html' title='21. complotixtix'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115571737781100294</id><published>2006-08-16T03:34:00.000-05:00</published><updated>2006-08-16T03:36:17.826-05:00</updated><title type='text'>20. La ciudad del tiempo invisible</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;En el baúl de los recuerdos de Palito Pérez hay tres cosas empolvadas de tan bien que fueron olvidadas: la chistera que de joven consiguió en el puesto treinta y tres del mercado de Fanfurrias; los quevedos oxidados de su padre, que heredó junto a la frase “flaco, no te olvides de servir de algo para bien”; los rencores de la bolsa que echó al olvido una bella tarde de abril, cuando por fin consiguió lo que siempre había sido su destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Palito lo distingue la paciencia enarbolada que aprendió jugando a rastras en los callejones más oscuros de su barrio. Siempre se le conoció así: esperando sin mirar el reloj el bus que partía todos los sábados a Ciudad Malatriste, con la mano en el bolsillo y las ideas colgadas de hilos transparentes y desesperaciones color añil. Lo cierto es que cada tarde moría un poquito más a causa de la vejez intrépida que se le había trepado por el puesto: Asistente de la Presidencia Municipal. Vaya título altanero, vaya mueca estilo Churriguera; tanta palabra grande para recordarle que el tiempo para él se mediría no en pasitos del segundero sino en caprichos de Don Juli. ¿Cuánto llevas esperando el tren de la dicha, Palito? “Unos ocho o veintiocho encargos imposibles”, tendría que responder. El estoico Palito esperaba cada sábado por la mañana el bus para Ciudad Malatriste, añorando en silencio que junto con él abordara la canción del infortunio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palito cargaba en cada viaje dos cajitas de galletas de doña Porfiria y siempre el mismo libro percudido de Ítalo Calvino. Los llevaba a rastras para animar los fines de semana de su padre, el senil don Fito. Cada madrugada dominical se dejaba acompañar de la vela y el silencio latente de su padre, al que le gustaba escuchar los cuentos de Marco Polo y sus ciudades invisibles. Don Palito se hacía pasar por Marco, y su padre era un Kublai Jan venido a menos. “En el fondo sigo siendo un niño triste que no entiende de dónde viene la lluvia, Palito”; y entonces, en la penumbra de los recuerdos que anidan en los rincones más oscuros de los cuartos nomádicos como las tardes de verano caminando por la calle, Palito se convertía en Zobeida y se sentía la trampa consistente en forzar a la vida para que entrara desconfiada por la ventana; otras veces era Pirra, y sus palabras se desdibujaban en las faldas del volcán de los presagios escurridizos y trémulos como la canción de fiesta que a veces llagaba desde el centro. Todos los sábados comprar un boleto sin regreso a una profundidad distinta del infierno: cada vez más grande el silencio, cada vez mayor el tiempo, cada vez un regreso menos; Palito, en blanco y negro, Palito, fade out y créditos finales, así, cada fin de semana, cada vez con menos ganas de seguir siendo una mala adaptación de Woody Allen y Hitchcock en contubernio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Fito había comenzado a morir desde que Palito recordaba. Una enfermedad letal que se llamaba amor: la madre de Palito nunca se había llamado por su nombre: desde siempre y hasta nunca sería la desposeída, la inconclusa. La que había muerto en un capricho de hormonas que había terminado en una balacera protagonizada por don Fito y una bala sin freno de mano. El perdón es cosa sería que exige la burocracia del tiempo; don Fito había esperado con paciencia el de su esposa, mientras que Palito aprendía con destreza el callado arte de su padre: esperar sin ver las horas. Nada había sido suficiente para don Fito: ni los atardeceres revueltos que se entrelazaban con el monte disperso, ni las estrellas embutidas en la chaqueta de invierno de la eternidad. Palito pudo llevar eso con orgullo, no más: un atardecer en mutis y un montón de estrellas sin envase. Por lo demás, el tiempo: horas abundantes, generosas, infladas; mariposas confundidas con el cielo. En esas horas Palito fue metiendo a su padre como pudo, primero al vacío, luego con aires de infortunio. Desde que se despidió, subido en el bus hacia Fanfurrias, menando la mano de la que colgaba el cargamento de los “nunca más”, Palito visitó cada semana a su padre, sin falta. Siempre sin falta, a excepción de las últimas semanas, en las que su tiempo se había visto ondulado a patadas. “El fútbol no conoce razones”, se consolaba; “el fútbol es una antena sin dirección, que capta sólo lo que quieren oír sus receptores”. El tiempo se le había vuelto un capricho; su padre, otra ciudad invisible. ¿Moriana, Clarisa, Eusapia, Buenos Aires, Madrid o Malatriste? Su padre era un nombre vacío, como el tiempo. Su padre era el lado del camino, el humo despedido desde el que se ignora todo el resto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palito lo intentaba: esperaba el bus a Malatriste cada sábado, pero nunca llegaba. Su mano no alcanzaba más el bolsillo: su mano alcanzaba sólo a cubrir su mirada mientras divisaba lejos los camiones de hinchas y pancartas. La ruta se cerró por petición expresa de Don Juli, “es por el bien del Torneo”. No fue sino hasta la huelga por exilio de Manotas que Palito pudo esperar de vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Todas las mañanas que leí, todos los cuentos que me conocí, todas las historias tristes de mi padre, todos los personajes con su nombre: Fito Hamlet, Fito Buendía, Fito Jiménez, Fito la fea. Voy a recompensarte el tiempo, viejo: voy a meter dos dosis de minutos cada jeringa y voy a darte boleto para el metro que va de Malatriste a la estación de Eternidad. Voy a regresarte el tiempo, viejo, para que veas lo mucho que ha visto mamá: las muñecas rosas del vendaval de tu recuerdo, la fosa artrítica que has construido en su memoria. Sin olvido no hay tiempo ni distancia, viejo; si tachamos el olvido de la lista, te queda todavía el doble de tiempo”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Don Fito alcanzó apenas a decirle a Palito una frase que sacó del baúl de sus propios recuerdos: “flaco, no te olvides de servir de algo para bien”. La frase que antes tenía la cara de Don Juli, el poseedor del nombre que garantizaba un puesto, había quedado vacía. Ese nombre había borrado por completo las notas de todas las canciones que Palito antes conocía; ese hombre enmudeció las teclas del piano de su vida, impidiéndole tocar un réquiem a su padre. “De algo para bien”. Por primera vez, Palito tomaría aquello como una sentencia y no como un motivo. Su tiempo se había escapado por la ventana. El de Don Juli tendría que salir por fuerza a buscarlo. Aunque en eso se invirtieran balas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy se acabaron las concesiones, los tiempos vacíos; hoy regresaron las horas, regresó el tic tac del segundero. “Hoy sólo te vuelvo a ver, Julián Reyes. Sólo eso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Tal vez del mundo haya quedado un terreno baldío cubierto de inmundicias y el jardín colgante del palacio del Gran Jan. Son nuestros párpados los que los separan, pero no se sabe cuál está dentro y cuál fuera”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;(fito páez)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115571737781100294?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115571737781100294/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115571737781100294&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115571737781100294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115571737781100294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/08/20-la-ciudad-del-tiempo-invisible.html' title='20. La ciudad del tiempo invisible'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115528310829112645</id><published>2006-08-11T02:57:00.000-05:00</published><updated>2006-08-11T02:58:28.310-05:00</updated><title type='text'>19. Matador</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Nadie supo, nadie lo supo, ay; nadie pudo ver de lejos la sombra que se posaba larguirucha, flaco, sobre la cancha municipal. Don Juli organizó las hinchadas renovadas por la huida del Manotas y de muerte le tacharon la espalda. Nadie supo, nadie lo supo, ay, que el larguirucho de sombra disparaba a matar con provocaciones bajas; nadie supo, nadie lo supo, ay, que a Don Juli las balas lo llamaban. Lo alcanzan: se ven salir, se ven rozando el suelo, se ven imaginadas, el larguirucho, el larguirucho las imagina, flaco, las preve, las maquila. Se llama de apellido Santillán; Santillán le dicen de cariño. Nadie supo, nadie lo supo, ay, cuál era su nombre de chiquito; nadie supo, nadie lo supo, ay, que esa tarde no tuvo palabras, que no tuvo palabras la tarde que vio morir en el futuro a Don Julián.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos los usó como cartucho, sus manos las hinchó de pólvora y mortaja. Las tumbas son para los muertos, dijo, vayan trayendo flores pa’l muertito. Flaco, no se va a quedar rechoncho el boconcito. Le tumbaron su casa con la cancha, le pusieron fútbol en las ganas, le mandaron cartas pagaderas a distancia, lo dejaron solito, solito, metido en las sábanas de la añoranza. Lo dejaron sin su casa, sin torneo y sin paciencia, le dejaron puesta adrede la mano en la cacha. Don Julián a la distancia es el árbitro de las desgracias; tarjeta roja al pitonero, tarjeta ocre al del sombrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie supo, nadie lo supo, ay, que al que le dicen Santillán se le acabó el tiempo. Nadie supo, nadie lo supo, ay, que Santillán vuelto un bufido, acababa de soplar el último partido. Coge un puño de tierra y observa: al fondo vuelve a rodar el balón, torpe. Don Julián se regodea. Don Julián no sabe que su sonrisa conquista la muerte, aunque ésta siempre se sienta atraída por la pena. Nadie supo, nadie lo supo, ay, que Don Julián había soplado la última gota de paciencia de Santillán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comienza el partido entre San Andrés Totopo y Santa Guácara de los Lamentos. Nadie supo, nadie lo supo, ay, que comenzó el penúltimo juego de Don Julián: el último tendría balas, el último tendría un muertito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(los fabulosos cadillacs)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115528310829112645?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115528310829112645/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115528310829112645&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115528310829112645'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115528310829112645'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/08/19-matador.html' title='19. Matador'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115515663276900059</id><published>2006-08-08T15:46:00.000-05:00</published><updated>2006-08-09T15:55:30.563-05:00</updated><title type='text'>18. Uno más</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;A veces me da por decirlo todo al mismo tiempo&lt;br /&gt;Y me quedo callado, triste, mirando…&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Arturo Sánchez Meyer&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con tanta azúcar entre las neuronas y las ideas es imposible que uno no caiga en la insoportable sensación de hablar con uno como si uno fuera uno más y no uno mismo. Si desde allá adentro pudieras ver con qué insistencia se repliega el calor aquí afuera… podrías entender por qué he decidido ponerte un nombre distinto al habitual “Manotas” que nos ha distinguido sin distinciones a ti y a mi a través del tiempo: Patotas. Patotas comenzaste a llamarte sin remedio el día que decidí que yo y yo no éramos la misma persona, el día que decidí que había sido el otro yo, el tú, quien había fallado deliberadamente el penal, el día que decidiste a echar a andar sin rumbo para volverme loco. Te acomodaste sin mucha prisa en el remanso de mi cordura, cubriéndola de insomnio. Pediste café y esperaste cruzado de piernas, echando cada vez más azúcar de las reservas a las arcas del sinsentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo decir que yo y tú (en este caso el burro puede ir por delante sin problema) hayamos tenido una buena relación desde el principio. Yo nunca he podido ver el desierto de Fanfurrias como una hoja en blanco lista para ser destazada en pedacitos voladores de fiesta. Tú sueles acomodarte sin demora en mi impaciencia. Tan pronto tocamos suelo conocido en Sombrerete, decidiste sin remedios que un lugar con sobre producción de chocolates era indigno para el campeón caído. No toleras las charlas evasivas ni las estampidas de los pretextos: pareciera como si, echando humo desde el cómodo catre de mis hombros destrozados, Patotas el Magnánimo concediera la tregua al agresor que lo tiene sitiado. ¿Será que estamos con ganas de perder batallas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Patotas tampoco se detiene. Pronto me exigiste contarte tu historia como si fueras un tercero, como si fuésemos una trinidad olvidada. Patotas se regodea, Huevotes. No fue el sordo acompañante del exilio, ni se bastó con la mayéutica muda de la soledad. Patotas se convirtió en un maestro más bien pedante, más parecido a un entrenador de baloncesto que a un pacífico guía de tendencias zen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un día me vas a sacar de quicio, Manotas, caminando tan tristón en el desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Patotas se olvidaba. Se contradecía, contrahecho. Y tú, escuchabas en silencio sin mediar negociaciones justas, como si esto se tratara de una puta guerra de vida o muerte, ¿entiendes?, como si de tanto caminar a alguien se le fuera a salir el alma por las piernas, como si quisieras ser el primero en escuchar a la cordura escapándose en el último paso. Cuando él no permitió que me refugiara en ninguna comunidad medianamente amiga, tú decidiste que sería divertido ponernos a jugar a la locura. Pinche Huevotes. Como si nos saliera gratis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No hay bronca: puedes regresar al Torneo y demostrarles lo contrario, mira: hay volutas de nube en el cielo.&lt;br /&gt;- No seas mamón. El cielo está nublado.&lt;br /&gt;- Mira –terciando–, la cosa es que todavía puedes regresar a Fanfurrias y jugar al héroe exiliado, cosa que no van a entender de todos modos, porque nadie ha escuchado jamás a Joaquín Sabina, y mucho menos han visto películas del oeste. Ya. La cosa es que aprendas a mandarlos a chingar a su madre.&lt;br /&gt;- La tarde está tan fácil… Si vieras con qué soledad llueve allá afuera…&lt;br /&gt;- (Unísono) ¡Déjate de mamadas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tú crees que la cosa sea HEROÍSMO = CHINGUE-SU-MADRE? Y no me refiero al heroísmo de banqueta, el que se gana a patadas o con corrupción de azúcar. Me refiero al heroísmo de los libros de Historia, al de películas donde no existen los escusados, los mingitorios ni la siesta. En todo caso, tampoco creo que por chingue-su-madre nos estemos refiriendo a la desidia cocinada a fuego lento a través de años y años de raspones emocionales. Lo más sensato sería una cosa literal: mandar a la gente a chingar a su madre a la menor provocación, insertar correctamente las palabras en las conversaciones. Mira:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A qué has vuelto a Fanfurrias? - A ver cómo van y chingan a su madre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Vas a seguir jugando fútbol? - Voy a seguir mandándote a chingar a tu madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿La pasaste bien en el exilio?- La pasé pensando en cómo mandarte a chingar a tu madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es bonito el desierto, Manotas? - Tan bonito como mandarte a chingar a tu madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así debe volverse uno héroe: invadiendo sin tregua los espacios de las palabras, sometiéndolas. Ser un niño que repite sin cansancio las palabras recién aprendidas que los hombres no se atreven a pronunciar sin sonrojarse: eso es agredir correctamente, eso es tomar la calle. Eso es heroísmo, eso es gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero por qué regresar a Fanfurrias? En el desierto, la sobredosis de azúcar que te han propinado tus reservas se ha convertido en un dulce almíbar que hace verlo todo más tranquilo, no-no, que hace que la locura, inevitable en cualquier caso, se vaya pintando con los colores de la ausencia, suavemente, color pastel – de chocolate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No deberíamos volver a Fanfurrias. No digas tonterías, Manotas, deberíamos volver y hacer algo añicos: romper las amarras de su torneo, hacer un atentado público, vomitar en media cancha, morir de manera fulminante como los futbolistas profesionales que así le toman ventaja a la ausencia. No, no, flaco, no se trata de volver. Claro que sí. Pónganse de acuerdo, a ver: Patotas, ¿quieres volver? Sí, sí. ¿Tú, Huevotes? También, claro. Bien, si son mayoría, regresamos. Pero falta decidir a qué. Aquí se vive tan bien con los kilos de algodón de azúcar, con las olas de Frutsi… Para ponernos de acuerdo, decidamos a qué volvemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PREGUNTA: ¿Por qué queremos volver a Fanfurrias a mandarlos a todos a chingar a su madre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OPCIONES:&lt;br /&gt;a) Por chocolates.&lt;br /&gt;b) Por la Sarita, tan desarrollada ella.&lt;br /&gt;c) Para sacar a Don Juli de la presidencia.&lt;br /&gt;d) Para destrozar el torneo disfrazado de héroe.&lt;br /&gt;e) Todas las anteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me declaro entonces partidario de la ausencia en presencia del caos, a favor de las aglomeraciones de monografía, digno representante de la diplomacia del cinismo. Me declaro en pos de tregua con la coherencia, me de pongo del lado de los que pasan de lado tocando fanfarrias con el claxon, de los mirones de accidente. Me declaro un héroe ausente, me declaro heroico por antonomasia y suerte. Me declaro el que gana por no haber perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Don Juli va a ir derechito a chingar a su madre, de eso nos encargamos los tres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tómate esta botella conmigo y en el último trago nos vamos”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;a href="http://encursivas.blogspot.com"&gt;arturo sánchez meyer&lt;/a&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115515663276900059?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115515663276900059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115515663276900059&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115515663276900059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115515663276900059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/08/18-uno-ms.html' title='18. Uno más'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115434141183913483</id><published>2006-07-30T17:20:00.000-05:00</published><updated>2006-07-31T05:24:11.843-05:00</updated><title type='text'>17. Gloria, Olvido, Coronita Macha</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;- ¿Cómo agarra uno el estafilococo postlingual?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cabeza de Julián Reyes y Reyes la pregunta reverberaba como el grito de una turba replicante: como una turba que, respetando el orden del caos que se enciende en el pecho ante la euforia o la derrota, no encuentra otra salida que el escozor de la voz perdida entre la multitud sin rostro. Sin rostro. Don Julián, que normalmente era capaz de recordar con insistente detalle los rostros y los rastros, él, que era capaz de intuir las muecas inexactas de las reacciones de sus feligreses, no conseguía dar con una imagen que representara fielmente la cara de su esposa cuando días antes ella le formulara tal pregunta. No podía siquiera hacer un boceto de la mujer que dormía a su lado, de la misma forma que le resultaba imposible trazar a lápiz una somera respuesta. Se lo había preguntado de noche, cuando las sombras deformaban la cara que, de cualquier forma, podía ser cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo agarra uno el estafilococo postlingual?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El doctor había dado un montón de explicaciones que a Don Julián se le escapaban como turba de hormigas rojas, perdiéndose a la vista al tiempo que le mordían los pies y le dolían hasta las ideas. Aquella tarde en el centro de salud, Don Julián no había creído el diagnóstico. Había asistido a conseguir dos cosas que el doctor siempre le propinaba con alegría: un diagnóstico elegante que hiciera de sus callos una marca de familia y una dosis de aspirinas efervescentes, que a Don Julián le gustaba disfrutar en las tardes calurosas de Fanfurrias. No esperaba que al doctor se le ocurriera hacer un chequeo más minucioso. Haciendo uso de toda clase de artefactos desconocidos para el respetabilísimo presidente municipal, el galeno volteó al revés su rechoncho tórax: con un termómetro elevó su temperatura desde un saludable treinta y siete grados hasta el bochorno de la angustia; con una pequeña manguera midió los latidos de su corazón, elevando su ritmo al tiempo que llegaban al diagnóstico; con una pequeña pinza jaló los vellitos de la nariz, de los cuales se asían los peores miedos de Don Julián. – Y pensar que a mí hasta me gustaba venir con este doctorcito -, se decía el presidente mientras apresaban su brazo con una cinta de cuero para medir la presión, la cual, por otra parte, ya aprisionaba a Don Julián en una cárcel de miedo auténtico, como el que se siente por la noche cuando una luz extraña escapa por el horizonte. – Me ce que a la próxima mando al Palito en mi lugar, a ver si así me lo matan de un infarto al pobre-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando a Don Julián Reyes y Reyes le llega una idea en la cabeza, su bigote se encrespa y su mano derecha sube hasta encontrarse con tal algarabía capilar. Sus dedos juegan con él, como queriendo tramar con el tacto el argumento que después lanzará sin reservas. Se acomoda la tejana para hacerle techo a las palabras, y con aire digno se soba el prominente estómago al tiempo que embarca al municipio entero, más de mil personas, en una nueva aventura condenada al fracaso. Ése era el ritual que Palito Pérez y Porfiria Garza de Reyes más temían: para el primero significaría una serie de penosos trabajos; para la segunda, otra larga temporada sin marido y, sin duda, un montón de tareas nuevas difícilmente llevaderas. La mañana en que Don Julián Reyes y Reyes había anunciado bajo ese gesto que iría a visitar al doctor, ninguno de los dos creyó que la visita fuera tan inocente como un chequeo general ordenado desde las altas esferas del gobierno del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya, en serio, jefe, díganos para qué va con el doctorcito… ¿Otra vez le salieron bolas en las nalgas?&lt;br /&gt;- Cállese, Palito, qué bolas ni qué blanquillos…&lt;br /&gt;- Mira, Julián Reyes y Reyes, como me salgas con que estás embarazado o tienes una de esas enfermedades vernáculas, me cae que sí te dejo solo y divorciado y me largo con mi madre…&lt;br /&gt;- Habrase visto, vieja… si nomás es una checada que me piden en el gobierno para que los fanfurrinos tengan el presidente que se merecen: charro, completito y retozón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días antes de su primer chequeo, Don Julián había escuchado en un programa de radio que los reyes de la antigüedad tenían sangre azul, y la noticia le había envuelto como una nebulosa de perfume violeta. Él, que era también de los Reyes, debía tener una sangre azul como el cielo de otoño. Sin embargo, su experiencia como cazador de hormigas demostraba lo contrario: su sangre tenía el color de la ira y se perdía fácilmente entre los baños de agua de jamaica que normalmente le propinaban luego de proclamarse ganador de esos torneos. Esa razón debió haber sido suficiente para que Don Julián dejara de lado la idea de tener sangre azul, pero no se trataba de una cuestión tan sencilla: porque los reyes del pasado no sólo tenían sangre azul, sino que era por ese líquido del color de la tinta del poeta que los reyes dejaban en claro su procedencia divina. En un principio, Don Julián decidió atribuir el color de su sangre al constante ejercicio de su deporte favorito: - debe haber sido que los mordiscos de estas condenadas hormigas me cambiaron de color la sangre -, se dijo y quedó tranquilo. Sin embargo, la idea de no pertenecer a la alcurnia de la gloria le parecía demasiado peligrosa. Intuyó que sólo un doctor podría llegar a un veredicto concluyente. Para no asustar a su esposa, echó la culpa al gobierno, como siempre lo hacía, y fue a ver al doctor Joaquín Fuentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿De qué color me dijo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joaquín Fuentes había escuchado toda clase de dolencias, malestares e hipocondrías, desde las más serias hasta las más aventuradas. Alguna vez había tratado con una mujer que creía haber viajado en el tiempo hasta 1920, en la Cuidad de México. Otra vez había tenido que convencer a un paciente de que las fotografías no tomaban vida, y de que la morfina era verdaderamente mala consumida en exceso. La más grave de las historias había sido la de un gringo que había venido hasta México a buscar fortuna, para encontrarse con una tremenda frustración, la cual, según el paciente, le había causado “SIDA en los pulmones”. Sin embargo, era muy probable que la petición de Don Julián Reyes y Reyes fuera a llevarse sin ningún problema el título de la locura más grande. El presidente municipal le había pedido que le encontrara sangre azul. Cualquier ser humano medianamente capacitado debía saber que aquello era imposible, y que eso de los colores no era más que una metáfora medieval sin ningún valor médico o biológico, ni siquiera racional. Pero Don Julián reyes y Reyes no se distinguía por dejar fácilmente sus empresas; eso lo entendió Joaquín Fuentes al tiempo que tuvo que arrebatarle a Don Julián la jeringa con la cual amenazaba sacarse sangre por su propia mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entiéndalo, Don Juli: la sangre azul no existe. Nomás decían eso para sentirse muy acá…&lt;br /&gt;- ¿Ora me va a decir que yo no soy muy acá? Pos si no es sangre azul tendrá que ser otra cosa la que aclare mi procedencia divina. Así que mejor póngase a buscar, doctorcito, porque yo no me voy de aquí hasta que me diga si es la sangre o la baba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joaquín buscó en todos los recovecos de la salud de Don Julián, los cuales estaban limpios como la historia de fracasos del presidente municipal. Trató de encontrar un chiflón en los pulmones que evidenciara los aires reales; trató de conseguir un diente perdido en el paladar, un lunar en forma de lo que fuera, un dedo más largo que el otro, e incluso trató de inventar una marca en la nuca del presidente. Nada: lo único que estaba a salvo de la visión distorsionada de Don Julián era su cuerpo, que era lo único que conocía con precisión quirúrgica. Desesperado, Joaquín estaba por darse por vencido cuando dio con algo interesante: Don Julián tenía un enorme callo en el pie derecho, a punto del ojo de pescado. La formación era horrible como el retoño de un moco de guajolote, estridente y notoria como las más locas ideas de Don Julián. Era perfecta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Don Julián! No me diga que eso que veo…&lt;br /&gt;- ¿Pos qué ve, doctorcito?&lt;br /&gt;- No me diga que eso que veo es… no lo puedo creer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haciendo alarde de sus muy reducidas habilidades histriónicas, Joaquín se postró en alabanza a Don Julián. Una vez que su actuación le permitió incorporarse, le dio la grata noticia al presidente: lo que tenía en el pie derecho no era un asqueroso callo de proporciones inhumanas, sino lo que en el mundo de la medicina se llamaba “regina corda”, y en español, una “Coronita Macha”. Joaquín le explicó que era una formación rarísima, hereditaria, que era signo de fuerza y valentía, ya que estaba conectada directamente al corazón, permitiéndole bombear mayores cantidades de sangre por minuto. En realidad, Joaquín podía intuir que toda la familia que Don Julián pudiera haber conocido, tendría un callo espantosamente similar: después de todo, no era más que la consecuencia natural de correr todo el día detrás de auténticas hordas de hormigas rojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Julián no podía contener la emoción. La presión le subió, su ritmo cardiaco se aceleró. Para remediarlo, Joaquín le dio un par de aspirinas efervescentes, que le gustaron tanto a Don Julián, que hubo que darle un par de sobrecitos, - por si la presión se me vuelve a subir o a bajar, doctorcito-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Fanfurrinos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La desgracia no es cosa llevadera, si no lo sabremos nosotros que estamos en este valle de lágrimas. Ustedes me entienden: luego de que la gloria de mi familia me abrazara durante años, el destino me ha pasado una mala pasada, y yo, que por más guapo sigo siendo frágil, no he podido darle la vuelta. Dios quiere a los mejores de sus hijos junto a él, y yo no soy la excepción. Es por eso que me ha dado una causa de muerte noble, pero cercana en el tiempo: el todopoderoso me ha regalado una enfermedad que sólo yo y los de mi estirpe podremos padecer. Un estafilococo postlingual que me está arrancando la vida. Pero como yo he querido dejarlos todavía en plena conciencia, he decidido terminar antes la tarea del Creador, terminando también con mi vida, de propia mano. Les dejo en herencia, fanfurrinos, la historia de una familia maravillosa, una vida de trabajos, y un montón de tradiciones por seguir. Les pido veneren mi estampa y mi recuerdo: eríjanme una estatua. Yo los dejo, pero no los deja mi cauda. Y que viva Fanfurrias.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Julián gustaba de pasar las tardes soleadas en las afueras de la presidencia municipal. Las burbujas juguetonas del líquido mágico que garabateaba la aspirina efervescente le daba a su gusto el perfecto toque de orgullo. Dejaba el pie derecho al aire, y lo contemplaba entre sorbo y sorbo de esa bebida maravillosa a la que rápidamente se volvió adicto. Recordaba: -Sí, yo me acuerdo que mi papá tenía una bola igualita-, e inventaba recuerdos: -Como aquella vez que mi papá me dijo: cuida bien esa Coronita Macha, Julián, que ahí está nuestra estirpe-. Don Julián pasó las tardes más felices de su vida al lado de su Coronita Macha. Eran amigos: en los atardeceres más inspirados, Don Julián gustaba de contarle la historia de la familia a su Coronita, bajo los efectos prodigiosos de las aspirinas efervescentes. Los mejores días, incluso parecía que Coronita Macha dejaba salir burbujas desde su región más porosa. Y entonces eran uno solo. Fue Coronita Macha quien convenció a Julián de comprar el televisor; fue Coronita Macha quien debía colgarse la medalla del Torneo. Don Julián se regocijaba, y por fin entendía de dónde provenían sus maravillosas ideas. Estaba seguro: Coronita, fiel, siempre le había hablado. Siempre había estado ahí. Mientras tanto, Doña Porfiria, su esposa, veía perder a su marido a causa de la noble malformación y de la elegante adicción. Cada vez era más frecuente que su marido decidiera pasar la noche a solas con Coronita, o que dedicara su tiempo libre a la limpieza de su marca de gloria. Doña Porfiria, sin rostro definido, se volvió más eficiente en las tareas del hogar. En silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Julián llora. A su alrededor se ciernen las paredes del cuarto, más blancas que de costumbre. El escritorio parece alejarse con cada sollozo. Nada visible queda para Don Julián, sólo la bota que ha alejado con terror para comprobar sus más hondas sospechas. Quiere atribuirlo todo al torneo, a la maldita suerte del Manotas, ese insoportable muchachito. Pero las palabras del doctor son tan dolorosas que no tiene fuerzas ni siquiera para propinar culpas. Don Julián está solo, y muerto. Don Julián está diluido, como cielo nublado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estafilococo postlingual, eso debe ser.&lt;br /&gt;- Es grave, ¿verdá? Esta maldita enfermedad se va a llevar lejos mi Coronita…&lt;br /&gt;- No exagere, Don Juli, ya verá…&lt;br /&gt;- ¡Si esta enfermedad puede llevarse a Coronita seguro me llevará a mí de paso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joaquín no encontraba palabras para remediar lo que acababa de hacer. Trató de explicar las causas de la enfermedad que recién había inventado para justificar la abrupta desaparición de Coronita Macha. En vez de decir -es natural que un callo se caiga si ya no se raspa-, dijo algo irremediable: -Coronita Macha fue invadida por una rara especie de bacterias que suelen matar los tejidos porosos. Es un estafilococo, el estafilococo postlingual, eso debe ser. No se…-, y antes de que pudiera decir que esa enfermedad no podía matar a nadie, Don Julián sacó sus propias conclusiones: para el presidente municipal, había contraído una enfermedad mortal. Joaquín no pudo alcanzar al presidente cuando éste salió del consultorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palito Pérez lo sabía. Era el único, hasta esa noche. Dentro de todo, Don Julián había sabido llevar su terrible padecimiento en silencio. Finalmente, sabía que del éxito del torneo dependía su paso a la historia, la reivindicación de su estirpe, y sobre todo sabía que era su última oportunidad, dado que la muerte se avecinaba. La enfermedad no sólo era efectiva, sino engañosa: a pesar de estar muriendo, el presidente municipal se sentía de maravilla. Estaba seguro de que sería un golpe, fulminante como un gol. Temeroso, decidió optar por la salida fácil, y suicidarse tan sólo terminara el torneo, en la clausura. Pero debía informarle a su mujer: dentro de todo, ella quería a Coronita Macha tanto como él. La había cuidado y querido como una madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo agarra uno estafilococo postlingual, Juli?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz de su esposa, vertida desde la sombra, reverberaba como el grito de una turba replicante. Debía responderle; debía responderse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Con la gloria y el olvido, vieja. Para agarrar estafilococo postlingual hay que contagiarse de gloria y de olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;a href="http://cristinariveragarza.blogspot.com"&gt;cristina rivera garza&lt;/a&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115434141183913483?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115434141183913483/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115434141183913483&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115434141183913483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115434141183913483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/07/17-gloria-olvido-coronita-macha.html' title='17. Gloria, Olvido, Coronita Macha'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115408144529770019</id><published>2006-07-28T05:08:00.000-05:00</published><updated>2006-07-28T05:10:45.306-05:00</updated><title type='text'>16. Candela</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Se ha formado la corredera. El aire es húmedo. Como si alguien hubiese prendido la mecha del tiempo, el viento trae desde algún lado el bochorno de otras angustias. La tierra suena con un ritmo que hace mover las piedras y la gente corre sin tregua: baila. Algo pasó. La vieja de la casa de órganos alcanza a ver de lejos con dificultad cómo las personas se arremolinan y rebobina. Piensa que son hormigas y que la temporada ha comenzado de nuevo. Entra a preparar aguas de sabor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más abajo la imagen es menos clara pero más honda, como abrir los ojos bajo las aguas saladas del mar desconocido. Apenas una pierna que cruza con prisa disipa las dudas y descubre tras de sí una bacanal silenciosa; una cámara lenta. Un fuego apenas comienza a arder sin que nadie sea capaz de acechar la causa: detrás de un maguey seco arde, primero en son de candela, pronto en el tenor de los ánimos que gozan y dan vueltas. Las personas se arremolinan y rebobina. Si dios fuera poeta, piensa, cada detalle estaría tramando una consonancia perfecta pero frágil; don Juli se encarcela en el ciclo de sus neuronas y, en un silencio propiedad privada, observa: las manos que parecen querer alcanzar unos gritos que aún no llegan a la fiesta; los montes, perdidos en la lejanía, que acaso habían previsto en su juventud una escena terriblemente parecida; una charanga funesta, encendida con descaro, en cínico contraste, enmarañando las bocas con las intenciones, enviando misivas de disculpa con la historia, encarando la resolana que se teje debajo de las tejanas con el abrupto vaho que cae del cielo como licor y azúcar; observa, don Juli observa cada detalle perdido en los anales del espacio: puede ver debajo de los gestos de júbilo el escozor de la muerte – descubre detrás de los halagos la vacuidad de las tumbas – intuye más allá de las palabras y los gritos, los hilos que atan tanta algarabía con la misma mano que ahora controla su angustia. Cámara lenta y tres cosas perdidas: un honor disuelto en la gloria, un entendido perdido en las explicaciones, y un boleto doblado entre los trámites del reglamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él también sonríe. Lo hace porque todavía no existe un macho capaz de ser auténtico. Lo hace porque no es capaz de lidiar consigo mismo: aún no ha encontrado en la penosa fachada de la presidencia municipal la llave para desatorar sus intestinos, ni ha rascado lo suficiente como para saber cuál es el lado débil de sus tripas. Lo hace porque teme que más allá de de su bigote haya un vacío que le permita entrar sin reservas a las filas de la muerte. Lo hace para disimular, aunque no disimule nada: Manotas, después de todo, ha perdido. Los feligreses del fútbol no han podido reparar en las consecuencias de ello; pero Manotas ha fallado, y con ello ha perdido un partido, y don Juli ha dado un sorbo a la meta del torneo, y ha olvidado por un momento que dentro lleva una puerta que no podría abrir ni con todas las llaves incluidas en el paquete del júbilo. Mientras lo toman de las manos, mientras el resto deja de ser resta para sumarse al encanto, Don Juli olvida que su nombre acaba de ir también al exilio. Olvida su enfermedad rastrera, que también baila y va rompiendo. Nadie sabe bailar son ni salsa; nadie sabe, pero todos lo intentan. También don Juli, que intenta desplegar sin elegancia los más pasmosos placebos de la infamia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Juli baila, Manotas huye, don Juli gana, Manotas huye, don Juli olvida, Manotas huye, don Juli gloria, Manotas huye, don Juli muere, Manotas, todavía, huye. Pero vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa tarde, con la alegría que sólo puede provocarse por cuenta de la envidia, Fanfurrias baila un son desconocido pero familiar: la rutina desperdigada por la ausencia. Fanfurrias baila porque el destino no ha fallado, porque el destino nunca falla y siempre trae consigo la promesa del desencanto. Fanfurrias baila porque tanto no podía ser verdad: la única verdad es la ausencia, y Manotas huyendo dio la verdad por muerta. Fanfurrias baila porque el torneo se ha terminado. Baila para recordar que hay que olvidar de vez en cuando: olvidar la prueba de que hay días que el viento sopla desde otro lado. Y don Juli baila a la salud del olvido. Baila y olvida que recordar es la vía. Baila y olvida que quería olvidar la muerte y la pena que recuerda por hacer olvidar lo que nadie recuerda pero siempre se recordará si nadie antes se olvida. Baila, y en el baile duerme su agonía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero le cogió candela. Los vientos que cambian de lado prenden mechas: como si alguien hubiese prendido la mecha del tiempo, el viento trae desde algún lado el bochorno de otras angustias. El aire es húmedo. Las personas se arremolinan y rebobina: don Julián baila, agoniza, olvida, recuerda, duerme. Le cogió candela: se quedó dormido y no apagó la vela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(buenavista social club)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115408144529770019?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115408144529770019/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115408144529770019&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115408144529770019'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115408144529770019'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/07/16-candela.html' title='16. Candela'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115329184071304173</id><published>2006-07-18T23:43:00.000-05:00</published><updated>2006-07-19T01:50:40.730-05:00</updated><title type='text'>15. Exilio</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Y sí: luego de que la sorpresiva reacción de Don Javier Barrios, arquero del equipo de Rintintiapan el Mediano, resultó desfavorable para el Manotas, quien vio perdidas sus esperanzas de ser el primero en la Historia de San Tavo de Reyes y Fanfurrias en anotar un penal con tal intrépida hazaña, nuestro prepúber jugador se vio envuelto en una oleada de miradas incriminadoras: la pequeñuela que estaba a punto de lanzar un brasier se detuvo, la señora que estaba a punto de gritar se contuvo, y Don Juli, quien estaba a punto de ver nuevamente en conflicto sus emociones, no pudo detener el clamor de sus impulsos, gritando de felicidad al ver el fallo del chamaco, quien, por otra parte, hizo nueva gala de su poca elegancia al caer de bruces tan sólo patear el balón. Las reacciones encontradas fueron tales, que el Manotas, soslayado por el peso de la incertidumbre y la burla callada, optó por ir al exilio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La huida inadvertida del chamaco fue inmediata y febril: en cuanto sintió que el balón regresaba hasta donde él se encontraba doliéndose el pie, el Manotas se incorporó, para comenzar tremenda corrida con rumbo desconocido. Ello dejó a todos los espectadores, incluido el narrador, en una total incertidumbre. A pesar de que los primeros cálculos de un servidor es que Manotas huyó al norte con rumbo a casa de su mami, las conversaciones (en las cuales, por otra parte, me fue imposible participar) versaron sobre distintas hipótesis que no vale la pena agotar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De tal suerte que mientras los pobladores del Municipio de Fanfurrias se preocupaban por decidir el futuro de la Copa y por elegir entre los jugadores un nuevo goleador, el narrador tuvo que darse a la tarea de exiliarse a su vez de estas negociaciones, con la finalidad única de dar con el paradero del Manotas. No es que me preocupara mucho la edad del personaje: afortunadamente, el trazo que hasta ahora ha seguido por sí mismo lo ha convertido en poco menos que un niño prodigio. En el fondo, lo que más me preocupa como narrador de esta historia es que la ausencia del Manotas me dejaría prácticamente sin trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, luego de mediar con Don Juli un par de resoluciones, que a la postre me obligaban a presentar mis actas cada tanto, me concentré tremendamente frente a la hoja en blanco para dar con el Manotas. En teoría, y sólo en teoría, nadie podría conocer a nuestro héroe tan bien como yo. Pero no debe escapar de esta hipótesis otro factor: el chico está en el exilio, y ya se sabe que cuando uno va tan lejos no lo hace con la intención de volver pronto, ni de seguir el rumbo que cualquiera, incluso uno mismo, hubiera supuesto. Pero decía que me di a la tarea de dibujar un futuro para el Manotas en su recién adquirida condición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de excusarme con el resto de los pobladores (y a pesar de que nadie pareció ofendido por quedarse sin narrador), decía, me dispuse ante la hoja en blanco. El problema era mayúsculo: la salida del Manotas había sido tan abrupta, que ni siquiera yo en mi calidad de narrador omnisciente podía calcular el rumbo probable del personaje perdido. Pero además era mi tarea escoger una voz para su historia. Lo cierto es que ver al Manotas escondido en la cabaña de algún ermitaño en una imagen rulfiana sería tremendamente distinto que verlo recorriendo varias comunidades en algo más parecido a un sueño de Burton. También podríamos recurrir a una burla perfectamente olvidable o a los lugares comunes de la época: verlo reclamando que él sí había metido el penal aunque el árbitro quisiera darle la victoria al otro equipo, o verlo de vuelta, iracundo, propinando un tremendo cabezazo a Don Javier en el pecho. Pero eso sería una salida fácil, acudir a chistes del momento que sólo lectores de este siglo podrían comprender, con tal de hacer de la historia del exilio del Manotas algo digno de contarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O quizá podría ser aún más fácil: dejar de lado todo el entorno futbolero y hacer de esto una historia en la que el Manotas descubriera de pronto su sentido en el mundo. “&lt;em&gt;No soy un jugador de fútbol&lt;/em&gt;”, diría, “&lt;em&gt;soy Manotas, EL Manotas&lt;/em&gt;”. Esto podría convertirse en una quijotesca muy particular. Por ejemplo: tras haber fallado el penal, Manotas huye hacia el norte (o hacia el sur), refugiándose en una casa de paso en Cuesta Colorada, disfrazado de monje, para encontrar en ese lugar a un estereotipo de guía espiritual que lo llevara a conocer nuevas historias, como una de éxito en el mundo del narco o una de terror en el mundo de la pornografía infantil, o, mejor, y para hacer las cosas fáciles, un guía bastante anciano y bastante sencillo que le contara sus historias de vida para demostrarle, en un arranque del siglo de oro que ni yo podría permitirme, que la vida, la Vida, pues, vale más que el fútbol y el éxito de primera mano, propinándole tremendas descargas de moral que ni el más paciente de los lectores aguantaría por más de diez de las mil y una noches; mejor aún, el Manotas podría encontrar en esa posada a Sarita, ¿te acuerdas?, la niña que le prendía las ideas por allá en el &lt;a href="http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/06/10-diez-pajas.html"&gt;capítulo diez&lt;/a&gt;, para desencadenar una historia de amor rosa que de seguro implicaría muchos lectores más a esta novela pero también un desfallecimiento de la historia futbolera, a pesar de que sepamos que las mujeres también ven fútbol y en buena medida lo hacen porque alguno tiene piernotas o está más o menos rostro; o, ya entrados en gastos, el Manotas podría aprender el lenguaje de los animales desérticos, o convertirse en un paladín de las causas perdidas y comenzar una franca revolución contra Don Juli, lo cual le significaría una alianza nada deleznable con el Don Juli del &lt;a href="http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/06/4-espacio-y-permiso-para-un-torneo.html"&gt;capítulo cuatro&lt;/a&gt;, cosa que, además, reavivaría uno de los mejores chistes de esta novela y pondría a su autor, o sea a mí, en un lugar mucho más interesante que ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque la historia del Manotas debe ser digna de contarse, debe tener alguna tensión entre él y el resto de los fanfurrinos (en especial con Don Juli, quien ya está exigiendo una reorganización del espacio en blanco) y debe versar sobre el regreso de un héroe futbolero. Es decir, todo lo anterior podría pasar (o podría haber pasado), siempre que el gurú ladino sea Maradona, el guía espiritual sea Hugo Sánchez, la mujer en cuestión lo obligue a volver con gloria, los animales le enseñen las oscuras vicisitudes del offside, o la revolución contra Don Juli y al lado de Don Juli se trace en el terreno de juego. O todo esto junto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De tal suerte que para finalizar este capítulo baladí, tendríamos que decir que el Manotas se fue al exilio a vivir historias que este narrador no debe contar así de primera intención, mientras que el Municipio de San Tavo de Reyes y Fanfurrias organizaba la solución de algunos problemas dejados atrás por el Manotas, y mientras Don Juli iba tramando algo para terminar de una buena vez con el torneo y llenarse de gloria antes de morir. Porque ya dije que Don Juli padece estafilococo postlingual, ¿no?, y que esta enfermedad lo llevará a la muerte (presuntamente), y que lo descubrió el mismo día que decidió organizar el torneo, pero que yo no había querido decir nada para guardar las apariencias y pretender que su ambición se debía sólo al inocuo dinero y no a elevadas aspiraciones por pasar a la historia. Y también dije que el Manotas no regresará hasta que sea capaz de relatar su historia, ¿cierto?, y que en realidad no tendrá mucho que contar pero inventará muchas cosas y otras no. Y queda claro que los fanfurrinos están cansados de juegos inútiles, ¿verdad?, y que ya hay alguien que todavía no aparece pero que pretende realizar un boicot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin. Menuda tarea que me ha quedado para el capítulo central (que podría no serlo) de esta novela. Por el momento digamos que sigo enfrentado a la hoja en blanco, igual que el Manotas, quien en estos momentos seguramente apenas está decidiendo su destino, asustado tras un maguey. Para dejar satisfecho al lector exigente, dejemos pues un primer boceto de capítulo quince, como sigue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Luego de fallar el penal que seguramente le daría la gloria, el Manotas se dio al exilio, viviendo un montón de historias que de otra forma, seguramente, no podría haber contado. Tales vivencias (y esto no lo sabía nadie todavía) cambiarían drásticamente el curso del Torneo de Fútbol Copa Fanfurrias 2006.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sin embargo, a su regreso el chico tenía un semblante nuevo. ‘Cuádrense, fanfurrinos, que esta vez no hay tregua; esta vez van a saber lo que significa decir que el fútbol es como la vida’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La tarde estaba quieta, y, de algún modo, Manotas era la fiel imagen de la quietud que precede a la calma”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Porque sí sabemos que el Manotas regresa, y sabemos que algo tendrá que contar y que algo pasará. Por el momento, no desesperen: algo se me ocurrirá para esta parte. Después de todo, yo sólo soy el narrador, y sé mucho menos de lo que ustedes piensan. Es más: al comenzar este capítulo, yo pensé que la voz que utilizaría sería otra. Pero, una vez más, el texto y el Manotas me ganaron, y yo no tuve más remedio, igual que el resto de los fanfurrinos, que verlos perderse en la delicia del exilio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;a href="http://arbol.milnombres.net/wp/"&gt;árbol tsef&lt;/a&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115329184071304173?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115329184071304173/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115329184071304173&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115329184071304173'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115329184071304173'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/07/15-exilio.html' title='15. Exilio'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115282262915605487</id><published>2006-07-14T15:19:00.000-05:00</published><updated>2006-07-13T15:33:41.216-05:00</updated><title type='text'>14. river on penalty</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;facts: (Don) Palito Pérez found a shred piece of paper about the glory in between eleven steps, down the main part of the library, which goes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ _ _ _ _ _ Don-Quixote_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _&lt;br /&gt;_ _ _ _ El-Cid_ _ _ _ some-TV-booklet _ _ _ _ _ _ _&lt;br /&gt;historia-de-la-revolución-mexicana _ _ _ _ (bible)&lt;br /&gt;bunch-of-random-papers-related-to-sawing _ _ _ _&lt;br /&gt;_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _&lt;br /&gt;_ _ _&lt;br /&gt;_ _&lt;br /&gt;_&lt;br /&gt;shred piece of paper&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Penalty is the ultimate doses of testosterone any one could ever need or hate;&lt;br /&gt;LET ME SHOOT, KILL &amp; WIN”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manotas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;According to Sir Humphrey:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Penaltygoesstraightfromplayers’heartstowardsimmediatvictory&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Those are once-pasos for Manotas, but a huge leap for Fanfurrian Soccer”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eleven steps then&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A lifetime can pass by without anyone actually living; but sometimes an entire life is done in a single instant” – O. Wilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A copycat of Paracelsus was (Don) Julián Reyes y Reyes, thinking glory is a matter of time, though it is; the mistake is thinking backwards: time is not always a matter of glory.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Great&lt;br /&gt;Gatekeepers&lt;br /&gt;Should not always&lt;br /&gt;Keep&lt;br /&gt;Great-Gate&lt;br /&gt;To their selves&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;river talks on Pavlov&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;After reconsidering the last two fantastic losses, (Don) Javier Barrios knew it was about time to hop when a soccer ball came towards him with a great amount of speed (measured in km/h) and a great amount of hate (measured in forgiveness-not-negotiated).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;then river may flow&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;0&lt;br /&gt;0 0&lt;br /&gt;0 0 0&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The mirror of weakness is only an instant; every man is a coward in the same spot of tainted time – [then everything goes and a certain Historical Justice (sic) may be read as hidden bravery as a bunch of instants are written in the language of ink]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Méxicosuelefallarlasrondasdepenalescuandounjuegodeoctavosdefinal&lt;br /&gt;asílodeterminaManotasmexicanoManotasfalladorManotasysu&lt;br /&gt;oportunidaddeoroparaconsagrarseenunmardechocolateygloriainfinita&lt;br /&gt;DonJulicontradichoporsuimpulsoquedeseaverunfalloysurazónquedesea&lt;br /&gt;unavictoriaapabullanteyteatral&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Though, when it comes to bravery, we all are Ibsen fans.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eleven steps to shoot a penalty; eleven reasons to go through glory; eleven needles thrown to destiny; eleven muscles to move a leg; eleven black spots on the ball; eleven una plegaria por Manotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manotas shoots.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;lll&lt;br /&gt;lll&lt;br /&gt;lll&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[ie]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FAILURE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(v.gr. failure leads to anger leads to hate leads to screaming leads to destruction leads to sadness)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[river is usually thought as a metaphor of sadness; but sadness is a metaphor of river: eternal flow]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;river on penalty&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;a href="http://riveronmirror.blogspot.com"&gt;river on mirror&lt;/a&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115282262915605487?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115282262915605487/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115282262915605487&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115282262915605487'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115282262915605487'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/07/14-river-on-penalty.html' title='14. river on penalty'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115273617802618324</id><published>2006-07-12T15:21:00.000-05:00</published><updated>2006-07-12T15:29:38.040-05:00</updated><title type='text'>13. Después me dijo un arriero</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;En el país de los tuertos, el ciego es rey&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Yo sé bien que estoy afuera, pero el día en que yo me muera sé que tendrás que llorar&lt;/em&gt;. Y es que como no caer en los embustes de un chamaco que todavía se hace pupu en los calzones nomás escuchar que acepta heroicamente cuando se le viene encima (no-albur-intended) la enorme responsabilidad de cuidar y vigilar el Primer Torneo de Fútbol Copa Fanfurrias 2006, al que por otra parte ni los machos que más repudian a Juanga se atrevieron siquiera a entrarle cuando se les dijo que las viejas también estábamos incluidas. Si ya les digo yo con razón que ni chistaron cuando el chamaquito al que le dicen chilanguito wannabe se convirtió primero en el gurú de los penales, y mucho menos cuando se le ocurrió al pobrecito ponerse de pechito para que se le rompiera la patrulla nomás por enseñarnos la maestría con la que un hombrecito de verdad instruye a los otros bigotones pedorros sobre cómo funciona el verdadero juego del empierne. Claro, cuando el Manotas por fin consiguió convertirse en el cronista ya no iban a decir nada, pues no, si ya les digo que pura mariquita-sin-calzones hay en esta comarca perdida de dios, que cuando se les pone de frente la oportunidad de enseñarnos lo contrario se meten a sus cuartos, dizque para peinarse el mostacho, pero lo cierto es que con él lo único que hacen es taparse las vergüenzas, que hasta allá sí les llegan los pelos. &lt;em&gt;Llorar y llorar, llorar y llorar…&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ya ni qué decir cuando el Manotas se convierte en el goleador del torneo, y los otros se intentan redimir diciendo que Fulano o Sutano ganaron el Mundial de Cacería de Hormigas, no hay que ser. Si ya ni el Don Juli, que luego luego se colgó la medallota de ser el padrino del chamaco. Gusto que da ver que la medalla le salió nomás de chocolate, porque de inmediato el prepúber se le encaró y le dijo que no, que no, que oh-my-god, eso es pa’ gente de dinero y aunque fuera presidente municipal o de su club de fans, ni con diez millones de pesos gastados en alegrías le iba a llegar al precio. &lt;em&gt;Dirás que no me quisiste, pero vas a estar bien triste, y así te vas a quedar&lt;/em&gt;. Y para que los otros idiotas no anden diciendo que estas nuevas generaciones no tienen ideotas, le cogimos la palabra (oh, pues) al Manotas y le fundamos su club de fans, conmigo de presidenta para que no se me pongan al brinco. Porque una es humilde, pero no por eso deja de ser Doña Ana Guerrera, orgulloso miembro contribuyente de la comunidad de Petatiztla, recién llegada de los United para demostrar que por pantalones no queda, y para cualquier duda nos ponemos todos las faldas y nos medimos. Y que conste que en menos de veinticuatro horas max le teníamos bien armado el FUNAM al Manotas, porque para chico chamacote, pues chico nombrezote: Fanáticas Unidas en Nombre de las Anotaciones del Manotas. Todas las mujeres de Petatiztla le entramos al ruedo, pero para los tres días el FUNAM ya tenía hembras de todos los pueblos. Total que el Manotas tiene tanto talento y un corazón tan abierto, que después de jugar un partido con cada equipo era el único anotador de la liga porque las otras ratas de dos patas no habían hecho nanai. Que, bueno, de talento no mucho según él, pero pues nosotros ni bien sabemos pero igual le tenemos el FUNAM porque todos queremos que nuestras hijas casaderas se queden con el Manotas, que de seguro segurito llega a la primera división.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Con dinero y sin dinero yo hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley&lt;/em&gt;. Yo sé que el chamaquito es medio fuereño y está medio feíto, pero bien dice el dicho que el hombre de verdad es feo, fuerte y formal, y en este caso tener una de tres a nueva alianza ya es ir de gane. Nosotros que nos esperábamos que con tanto chiquiti bum traído de la tierra del chale Don Juli se pusiera como vero-despechada, pero no: al contrario, nomás nos veía vitorear y pintarnos las trenzas con el nombre de su imberbe enemigo, el preciso se ponía como si estuviéramos descocadas por él. Y pues nosotras como buenas viejas nos dejábamos contrariar, porque cuándo se había visto que el más macho bigotón, que el bigote le gana hasta al de las calcas de historia, se pusiera también como quinceañera reglosa como si también quisiera que ganara el Manotas. &lt;em&gt;No tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el rey&lt;/em&gt;. Yo creo que algo mal entendió de aquello de “Manotas”, de seguro pensó que el nombrecito le haría un favor; según Don Palito que con eso se estaba logrando el objetivo principal y que todo iba a ser en beneficio de Don Juli que porque organizar el torneo es un valor único o te vale, pero la verdad es que nosotras nomás nos íbamos enojando más porque no se vale que todo se lo haya cargado al chamaco, quien por cierto ya había bien agarrado la maña (así se dice, yo qué) y ya no metía un gol por partido, sino dos, tres y hasta quince, jugando para los dos equipos como si esto fuera la marcha gay a la que Don Juli llevó acarreados que nomás no podían entender del todo lo de la banderita de colores y el arete en los dos lados. Y los otros machos me estás oyendo inútil que también iban erizando los bigotes porque nomás no entendieron sino hasta el décimo partido de qué se trataba el asunto, cuando nosotras estábamos ya bien encandiladas con el Manotas, y hasta algunas se habían creído también lo del apodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La porra ya tenía por costumbre seguir al Manotas a donde fuera, llevarle el desayuno a la cama y hasta hacerle sugerencias nada propias para el carrousel de niños. En la primera ronda ya le había dado la victoria a Petatiztla, San Pedrito Infante Tezozómoc, Rintintiapan el Mediano y hasta a Metrópolis Fanfurrias. La envidia es un pecado capital, ya lo decía mi abuela, y de todos modos la gente se alebrestó contra el Manotas o a su favor, ya esto parecía una campaña política de Don Juli, donde quien no le avienta jitomates le avienta una hermana. &lt;em&gt;Una piedra en el camino me enseñó que mi destino era rodar y rodar&lt;/em&gt;. El chiste es que después de todos los partidos disputados, la gente se puso color hormiga y esto ya parecía un asqueroso juego de política: unos le iban a Don Juli, nosotras y muchos más le íbamos al Manotas, Don Juli le iba a Manotas, y Manotas se iba a sí mismo, tanto que hasta mandó a hacer unos posters enormes que todas las mujeres sacábamos cuando el chamaquito se paraba en el terreno de juego a meter una tremenda cantidad de goles. La verdad es que con el tiempo nos dimos cuenta de que lo que el Manotas decía era cierto: sí era re malo, ni cómo hacerle. Siempre re-re-repetía los mismitos goles, y como nadie se le ponía en medio, con el tiempo hasta lo festejaba todo siempre igual y aquello se parecía más a una obra de teatro, donde todos siempre seguíamos el mismo ritual: primero, el Manotas salía de media cancha, sorteando a dos o tres jugadores; justo frente a la portería (generalmente decidía tirar en la portería de los guajolotes) se paraba, saludaba a su mamá, se dejaba sacar un par de fotos, y tiraba a gol. En ese momento, nosotras empezábamos a festejar: yo daba el primer grito, luego las mujeres más grandes se paraban eufóricas cargando el poster del Manotas, y luego la hija de Don Cirilo sacaba un brasier de la caja de brasieres y le aventaba uno al Manotas. Mientras tanto, él corría por el costado de la cancha, se quitaba la playera, y enseñaba la que traía abajo, que decía “REY”, aventándonos besos. Don Juli, quien siempre estaba dispuesto a nuestro lado, dejaba que los gritos terminaran para gritar para decir de inmediato: “ése es mi ahijado”. En ese momento, el Manotas se paraba, le mentaba su presidencial madre al preciso, y regresaba al centro de la cancha para repetir el teatrito. Ya decía yo que si de estrellados se trata, el Manotas por esos días era el estrello que a todos nos estrellaba. Los chinos tienen una religión bien rara en la que cantan la misma cosa muchas veces; tantas veces, que terminan sin poder pensar en otra cosa y entonces dicen que pueden encontrarse con dios. Yo creo que nosotras repetimos tantas veces el teatrito del Manotas, que el FUNAM terminó convirtiéndose en una secta a la que nomás le faltaba ir tocando de puerta en puerta para conseguir feligresas, cosa que hubiéramos hecho de no ser porque las feligresas llegaban solas. Lo cierto es que desde que empezó el torneo había menos gente en la iglesia, porque cantar la canción del Manotas era más divertido. Yo creo que por eso el Manotas empezó a sentirse dios-mío-que-me-estoy-quemando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la cosa de que había gente que nomás no lo quería, los partidos se fueron convirtiendo cada vez más en guerritas, primero de gritos y luego de sombrerazos y luego de palabrotas y los bigototes que se dicen hombres se ponían cada vez más como chamaquitos caguengues. Al principio se contentaban con abuchear al chamaco y apoyar a Don Juli. La cosa se puso fea hasta el día en que resultó que uno de los jugadores era de los simpatizantes de Don Juli. Entonces, mientras el Manotas corría a meter gol, y justo cuando estaba en frente de la portería, ese jugador le metió la pata que bueno hubiera sido que con eso nomás un domingo siete, pero no. El Manotas volvió a azotar como bailarina gorda. Todos pensamos que con eso nomás iba a ser la cosa de que volviera a pararse y a meter gol. Pero el chamaco se puso re loco y empezó a gritar. &lt;em&gt;Después me dijo un arriero que no hay que llegar primero&lt;/em&gt;. “¡Penal! ¡Eso fue penalti!” Y todos nos quedamos de a cuatro porque nadie sabía que era un penalti, y por más que Don Palito checó mil veces el reglamento, no pudimos averiguarlo sino hasta que hizo un par de llamadas. Y miren si es curioso que a mí me haya tocado escribir el capítulo trece de esta historia, porque justo fue aquí donde la cosa se puso fea. &lt;em&gt;Hay que saber llegar&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;a href="http://lulumarina.blogspot.com/"&gt;lulú marina&lt;/a&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115273617802618324?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115273617802618324/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115273617802618324&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115273617802618324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115273617802618324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/07/13-despus-me-dijo-un-arriero.html' title='13. Después me dijo un arriero'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115206120544858697</id><published>2006-07-04T19:58:00.000-05:00</published><updated>2006-07-04T20:00:05.466-05:00</updated><title type='text'>12. La Pierna de Dios</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Muchos años después, sentado entre la copiosa prole de admiradores que logró luego de convertirse en presidente municipal vitalicio del municipio de San Tavo de Reyes y Fanfurrias, para entonces renombrado como San Julián de Pérez y Fanfurrias, Palito, muy anciano pero increíblemente conservado como cuando tenía sesenta, recordaba uno de los mitos más sonados de la historia de Fanfurrias:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El episodio que sigue es tan conocido que no vale la pena contarlo. Voy a referirme a él nomás porque hay ciertos hechos que el clamor de la historia ha desdibujado. Es el que comienza con la abrupta inauguración del Primer Torneo de Fútbol Copa Fanfurrias 2006, a manos de mi predecesor, Don Julián Reyes y Reyes, que dios tenga en su santa gloria, y termina con una de las mayores proezas futbolísticas que se hayan visto en este municipio, ahora tradicionalmente futbolero. Una de nuestras mayores proezas, aún hoy, cuando todo mundo anda buscando proezas hasta por debajo de las piedras para poder jugar en la primera división. Es, pues, el que comienza con mi carrera nocturna hasta Petatiztla y que con los años ha terminado por llamarse “La Pierna de Dios”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que una noche Don Julián Reyes y Reyes, luego de decidir que el Torneo iniciaría de inmediato, mandó preparar una cena de barbacoa, en un arranque de inspiración y en vista de que los equipos y sus respectivos números 10 estaban completa y gloriosamente preparados para disputar la Copa. Que de inmediato me mandó a dar aviso a las comunidades, y que, a pesar de mi insuficiencia respiratoria, arranqué con rumbo a Petatiztla, a galope de un corcel blanco propiedad de los Reyes, para avisar que al día siguiente el equipo de esa comunidad se diputaría con el anfitrión, el de Altaviva de los Molcajetes. Que en el camino dejé cuatro caballos para poder llegar más rápidamente, con la intención de comenzar el evento al alba. Que el primer partido del Primer Torneo Copa Fanfurrias 2006 comenzó con el cantar de las aves, para dar paso a una lucha futbolística sin precedentes, donde se enfrentaron dos equipos de gran porte y de juego lujoso. Que después de transcurridos 85 minutos de tiempo corrido, la lucha había sido tan encarnecida, que los dos equipos habían anotado la misma cantidad de maravillosos goles, a pesar de los prodigios que ambas escuadras habían desplegado tanto en la defensa como en el ataque. Que la afición ardía en vítores, bandera y pasión. Que el equipo de Petatiztla había reventado todos sus cambios, y todos los miembros de su banca estaban a punto del infarto. Que en vista de ello, el entrenador de ese equipo contrató de inmediato al Manotas a pesar de su pierna rota. Que el Manotas entró al terreno de juego para anotar un gol de chilena desde media cancha en el último segundo, sobreponiéndose mágicamente de su fractura, para dar la victoria al equipo de Petatiztla y para iniciar así la historia de glorias futboleras de este municipio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia tiene inexactitudes. Primero hay que decir que todo se debió a un ataque de superstición que sufrió Don Julián luego de escuchar la fábula de la mosca, que rezaba que un día la mosca indecisa por fin decidió salir a la calle, para darse de bruces inmediatamente con el vidrio. La fábula se refirió a propósito de una discusión que había ocurrido con las mujeres de cierta comunidad, que ya no estaban muy seguras de que el Torneo fuera a ocurrir del todo. La reseña de la discusión se la conté yo al entonces presidente municipal, mientras cenábamos sin muchos bríos la barbacoa que había sobrado de los festejos por el Mundial de Cacería de Hormigas. Fue tal el alboroto que Don Julián debió haber sentido en las tripas, que de inmediato me ordenó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ándese ahorita mismo a Petatiztla, Palito, y avíseles que van a disputar el primer partido en Altaviva. Mientras, el Manotas y yo hacemos el calendario de juegos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, el temor de Don Julián se basaba en que muchísimos de los jugadores tentativos habían amenazado con dejar el torneo luego de quedar inconformes por no haber obtenido el número diez. Tanto Manotas como yo estábamos plenamente concientes de que los equipos no estaban preparados. Don Julián, por el contrario, y lejos de preocuparse, se compró la idea de que la premura haría de los equipos auténticas alineaciones de ensueño. Por lo menos así nos lo dijo, luego de dos minutos de severa reflexión mientras mordía un taco mal hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De tal suerte que salí de casa de Don Julián mientras éste daba brincos sobre la mesa del comedor. Él jamás dispuso un corcel blanco para que yo fuera hasta Petatiztla, sencillamente porque Don Julián no tenía un corcel blanco. De hecho, en la casa de los Reyes no había ninguna clase de ganado, salvo por un cerdo raquítico que conservaban por cariño, sin intenciones expresas de comerlo o venderlo jamás. La montura que tomé prestada de casa de uno de los vecinos de Don Julián, y luego de grandes trabajos de convencimiento, fue una bicicleta medio oxidada que me permitiría llegar a Petatiztla poco después de la media noche, con el riesgo de ser atacado por los perros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo cierto es que en el camino tuve que cambiar de vehículo. Ello no se debió a mi emoción ni a la evidente necesidad de que el Torneo comenzara. La barbacoa que habíamos cenado me había caído muy mal, así que mi desesperación se debió más al clamor de mis tripas, que anhelaban un baño justo, que a una emoción futbolera incontenida. Y lo que tomé no fueron cuatro caballos, primero porque en toda la comarca no había un solo caballo, y segundo porque no hubo necesidad: poco después de salir de Metrópolis Fanfurrias crucé en el camino con una troca que se dirigía justamente a Petatiztla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que llegué a la comunidad mucho antes de la media noche, mis entrañas no tuvieron pronto alivio. Petatiztla me recibió con por lo menos diez machetes a manos de los pocos hombres de la comunidad, que estaban hartos de oír hablar de fútbol, sobre todo porque en su equipo había sido una mujer quien había conseguido el anhelado 10. Así que esa noche tuve que hacer tres negociaciones. Primero, con mi panza, para que aguantara cada vez un poco más; segundo, con los machetes, para que me dejaran pasar al baño; tercero, con los hombres de Petatiztla, para que fueran hasta Altaviva de los Molcajetes a celebrar un partido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve que ofrecerles la exención de tres meses de impuestos para que aceptaran. El camino fue sinuoso y no transcurrió durante la noche. Salimos de Petatiztla pasadas las diez de la mañana, cuando los hombres habían bien despertado y almorzado, sin que nadie me ofreciera siquiera un café. El dirigente del pueblo, Don Matías Corona, no dejó de interrogarme en todo el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Le juro, Palito, que si nos hace ir hasta Altaviva para perder o empatar, lo mato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol de mediodía ya bien pegaba en el Estadio Olímpico Municipal del Sagrado Corazón de la Tota Carvajal. Por supuesto, no había huestes de afilados jugadores esperando por los de Petatiztla. Las mujeres de Altaviva de los Molcajetes apenas acababan de remendar las últimas playeras de su equipo, que portaba el color rojo como representación de la excelente salsa de chile pasilla que se hacía en aquel lugar. Los de Petatiztla iban vestidos de café. Todavía hubo que limpiar los desmanes que habían quedado de la noche anterior. El partido comenzó a cabalidad hasta las cinco o seis de la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Julián decidió ser él quien arbitrara el partido. Luego de varios minutos que tardamos en disponer correctamente a los equipos, el presidente municipal dio el pitazo inicial. No me sorprendí cuando noté que absolutamente nadie se movía. Tuvieron que pasar varios minutos antes de que un jugador de Altaviva preguntara:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tons a quién le toca meter gol primero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, el Manotas había logrado acomodar con trabajos su cabina de transmisión. Nadie le había ayudado, así que tuvo que sobrellevar su lesión, el peso del transistor, el de la caja que le servía de cabina, y el de las burlas que le propinaban los niños de su edad al verlo hacer cualquier cantidad de malabares para ubicarse en una buena posición. Las improvisadas gradas de la cancha estaban llenas. Sin embargo, nadie miraba el partido: casi todas las personas dispuestas en la afición, en realidad seguían limpiando los desmanes del día anterior. Sólo algunos niños se reían de los uniformes de los jugadores. A los cinco minutos a alguien se le ocurrió poner música y entonces se perdió también la atención de algunos jugadores, que ya se habían aburrido de no hacer nada más que ver el balón en media cancha. Por fin, Manotas comenzó a narrar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aficionados que viven la intensidad del fútbol. Nos encontramos hoy en el primer partido del tan esperado Torneo de Fútbol Copa Fanfurrias 2006, que se disputa entre los equipos de Altaviva de los Molcajetes, vestidos de rojo, y Petatiztla, de café. El marcador hasta ahora, cero por cero, a los diez minutos de tiempo corrido. El balón está en posesión de ninguno de los dos, ya que nadie ha decidido moverse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de eso, el Manotas anduvo callado un buen rato, igual que todos los jugadores, quienes ni siquiera se movían, y los espectadores, que poco a poco, y al tiempo que iban terminando las labores de limpieza, se iban postrando alrededor de la cancha. Llegó un momento en el que la calma era tal, que sólo era perturbada por las miradas que Don Matías Corona me dirigía de tanto en tanto para recordarme su promesa. Lo que sucedió a continuación fue tan rápido que ni siquiera me queda tiempo para explicaciones. Me acerqué a la cabina de transmisiones del Manotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palito (sudando): Manotas, necesito que bajes a la cancha y le des movimiento al balón. Esto está demasiado aburrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manotas (desconcertado): Pero yo tengo una pierna rota, Don Palito. Además, se sabe que soy malísimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palito: No importa, ve a hacer algo. Y de preferencia, que gane Petatiztla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manotas, como puede, baja a la cancha. Cojeando llega hasta donde está el balón. Uno de los jugadores que se encuentran cerca del mismo, cae dormido a causa del tedio, justo frente al Manotas, quien se tropieza con el cuerpo inerte del jugador. La caída golpea el balón, haciéndolo volar por los aires, y hace que el chico dé una pirueta en el aire. Por accidente golpea el balón, el cual va a dar hasta el corral de los guajolotes, que era la cancha de Altaviva de los Molcajetes, marcando anotación para los visitantes. Gol de Petatiztla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Los espectadores se miran entre sí, desconcertados. Los jugadores de Altaviva de los Molajetes comienzan a desperdigarse por el pueblo. A los veinte minutos de tiempo corrido, el partido se da por terminado, con una victoria de los visitantes. La pierna del Manotas se reacomoda a causa de la caída posterior al gol, quedando en su posición original, permitiéndole jugar o arbitrar nuevamente. La silente calma con la que los espectadores locales se dispersan es leída por el equipo contrario como una frustración, contrastada por la poquísima emoción que ellos sienten. Los visitantes llevan a Manotas en hombros.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palito (narrando desde la cabina de transmisión): Con ese gol se da por terminado el primer partido del Torneo de Fútbol Copa Fanfurrias 2006, el cual se define con una sorpresiva victoria por parte del equipo visitante de Petatiztla. Sin duda (mira de reojo a Don Matías, satisfecho), la proeza del Manotas será recordada como un milagro (Palito se seca el sudor mientras ve a Don Matías sonreír ligeramente), y su pierna, curada mágicamente, pasará a la historia como la Pierna de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cae lentamente el telón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(ibargüengoitia)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115206120544858697?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115206120544858697/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115206120544858697&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115206120544858697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115206120544858697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/07/12-la-pierna-de-dios.html' title='12. La Pierna de Dios'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115171303798665006</id><published>2006-06-30T19:13:00.000-05:00</published><updated>2006-06-30T19:17:17.996-05:00</updated><title type='text'>11. La mosca y el balón</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;-Yo podría corroborar – terció Palito Pérez atropelladamente – lo que cuentan los rumores allá por San Pedrito Infante Tezozómoc donde ya sabemos que la gente es bien chismosa pero igual a veces con razón dice verdades ocultas como ahora que argumentan sobre todo las señoras más rechonchas aquello de que por qué balón en primer lugar si finalmente no hay que olvidarse del cuento de la mosca y de todos modos lo más seguro es que a punta de patadas las pelotas terminen con baches e impronunciaciones propias de las cosas pateadas que qué le va uno a hacer si así acaban las cosas cuando se tratan mal porque para tal caso usar cosas que ya vengan impronunciadas y mejor ir a comprar canastas de las de pan porque cuando termine el dichoso torneo que por cierto todavía ni empieza y ya todos esperan con ansias desde que supieron que en el torneo se va a gritar y se va a animar a jugadores guapísimos como el Figo ése que nomás se mira por la tele que le gritan ¡Figo Figo bombón Figo! y entonces los hombres quieren que las muchachas mejor formadas les griten así pintarrajeadas de las caras y con blusitas apretadas y las mujeres se quieren ver envidiables y no rechonchas como ahora que por lo rechonchas que están tienen que estar pensando en canastas de pan y no en pelotas ni balones porque de esos tienen de sobra o les faltan por completo y lo verdaderamente grave es que sus maridos ya lo saben y ahora que descubrieron el fútbol pues está difícil porque entre la peloteadera de la que corre y de las que brincan pues no hayan en que porra meterse pero lo seguro seguritito es que no en la porra local de la alcoba porque ahí el fútbol por lo visto tampoco se conocía y aún no se descubre como en cambio ellas han descubierto que lo más conveniente es recordarles a sus agitados maridos que cuando termine pues el dichoso torneo lo necesario no va a ser la pelota porque ésa de todos modos va a terminar toda golpeteada como ellas se lo pueden referir que tan vapuleadas están pero sobre todo doña Tita Torres que exagerando debe medir menos que un personaje de Chespirito aunque hay que recordar qué chula estaba a los quince y qué mal quedó después de quererse ir a modelar al norte aquella vez que el camión en el que iba se desfiló mientras en el aire ella recordaba las sabias palabras de su madre que tantas veces le había repetido el cuento de la mosca el cual a ella de chamaquilla tanta risa le provocaba por pensar que qué brutas tienen que ser las moscas para salir en ese cuento que ultimadamente se parece mucho a lo que dicen que van a hacer con el fútbol y nadie está haciendo más que alborotar a los dichosos maridos despelotados y que por eso mejor nada de balones impronunciables y mejor canastas que les recuerden a todos que después hace falta seguir comiendo y no nomás de pelotas vive el hombre y que ni un despelote de la Presidencia Municipal podía ni puede – y aquí irremediablemente Palito Pérez dejó enjugarse sólo la lágrima prometida – cambiar el cuento de la mosca y lo mucho que tiene que ver con el asunto de las pelotas de las que se patean y de las que se dejan patear y con un torneo que de todos modos ni se iba a hacer y de cualquier forma si empezaba no iba a terminar o iba a terminar en los golpes bajos y al final irremediablemente todos van a querer pan y dónde lo van a traer y hay que recordar que la fábula de la mosca no ha fallado y dudan mucho que ésta sea la primera vez pus qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;em&gt;Sin mediar demasiados recuerdos, el Manotas refirió el cuento de la mosca al oído de de Don Juli, quien inmediatamente dispuso, sin reparos, el inicio del torneo en el Estadio Olímpico Municipal del Sagrado Corazón de la Tota Carbajal, a realizarse en ese mismo instante.&lt;/em&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;después-de-mucho-desearlo,-el-día-en-que-la-mosca-por-fin-decidió-salir-el-vidrio-seguía-ahí&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;(monterroso)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115171303798665006?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115171303798665006/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115171303798665006&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115171303798665006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115171303798665006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/06/11-la-mosca-y-el-baln.html' title='11. La mosca y el balón'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115148430690465213</id><published>2006-06-28T03:40:00.000-05:00</published><updated>2006-06-28T03:45:06.916-05:00</updated><title type='text'>10. Diez pajas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;En la soledad de su cuarto, el Manotas recordaba la jornada que acababa de terminar con una tremenda golpiza en el Estadio Olímpico Municipal del Sagrado Corazón de la Tota Carbajal, con más de diez hombres colgados del mezquital que servía como inauguración de la tribuna, soltando alaridos de desesperación que desentonaban por completo con la canción de paso duranguense que había sonado repetidamente toda la tarde. Ya estaba bien entrada la noche, y el Manotas, medio desnudo y con la pierna rota colgada del techo de modo que vista de lado parecía una tremenda y envidiable imagen mental de la modelo más guapa de cualquiera de las firmas que patrocinaban el evento, no lograba conciliar el sueño, en parte por el calor que se había cansado de rondar por Metrópolis Fanfurrias para ir a refugiarse incómodamente en su entrepierna, y en parte porque no terminaba de creer todavía cómo era que la felicidad que había imperado durante la premiación del Mundial de Cacería de Hormigas había mutado sin mayores avisos en los desmanes de aquella funesta jornada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Cuando por fin habían repartido los colores pertinentes a cada uno de los doce equipos que participarían en el torneo, todos los jugadores comenzaron un entrenamiento masivo digno de baladas españolas de los setentas: esas-pequeñas-cosas-que-nos-dejó-un-tiempo-de-rosas, y así. Las huestes de fanfurrinos en pos de guerra se alzaron majestuosas en beligerante canto, al tiempo que estremecían al unísono morro de malabares y suertes futbolísticas, al tiempo que celebraban la lid por venir, el evento más…”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. Luego de narrar a sí mismo su crónica mental, Patricio debe admitir que eso no corresponde del todo con lo que ha pasado esa tarde. Lo cierto es que no hay palabras tan grandes ni baladas de los setentas, ni eso de Atocha, Madrid, y la mamá de He-Man. Hay que corregir continuamente la crónica, que se dibuja de forma desproporcionada con sus ganas nocturnas. Reconfigura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Cuando ya tenían los equipos armados y había terminado la pugna por el color Azul Fanfurrias, que a la postre correspondería al equipo de la capital municipal, dejando a todos los demás a la merced de la costurera de Petatiztla que tenía hilos de una mayor variedad de colores, más o menos comenzaron a hablar de cómo iban a funcionar los equipos. Lo malo fue que muchos entendieron que eso de los equipos era para el siguiente Mundial de Cacería de Hormigas, que qué bueno sería que se volviera a celebrar al día siguiente o a la siguiente semana, aunque sería muy complicado porque así siempre no con el torneo de fútbol y nada de gloria ni fama ni fortuna ni dulces repartidos por aquello de los malos arbitrajes que el Mundial de Cacería de Hormigas había dejado tan en claro se volvería moda en el torneo por venir, y así ni que hacerle porque qué chiste…”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Manotas se decolora. ¿Podrá recrear en una noche de pubertad la jornada anterior, la premiación del Primer Mundial de Cacería de Hormigas Rojas, mejor de lo que lo hizo en la transmisión? Paciencia, Patricio, paciencia: respira profundo, uno, dos, ya está. ¿Ya está? No, vamos a ver: lo cierto es que sigues intentando recrear un día de gloria que no existió del todo, dado que la cancha aquélla se volvió un desmadre, mientras tú pensabas en pasear del brazo con la hija de Don Cirilo, que dicho sea de paso está buenísima pero tiene doce y sepa la madre si te va a hacer un poquito de caso, con eso que anda tras los huesitos del Aníbal, el chamaco ése de catorce que dizque sabe encontrar escamoles de hormigas rojas, cosa que le tiene que ir a creer su madre, porque todos saben que los escamoles nomás son de las negras, pero no Sara, la chica-de-doce-hija-del-Cirilo-que-está-buenísima-y-ya-hasta-le-salieron-lolas-y-qué-buena-va-a-estar-cuando-tenga-dieciseís-y-yo-catorce-y-ya-tenga-mi-pierna-buena-y-ya-sepamos-usar-condones, quien por otra parte se reía muchísimo de tus comentarios durante el dichoso Mundial del cual ya te tiene hasta la madre ver que hasta recuerditos hicieron y que hasta patrocinios consiguieron, siendo que para el torneo, TU torneo, ni madres, que, bueno, hay que admitir que para ti todo bien, porque finalmente sí llegaron unas edecanes buenísimas de la cervecera, edecanes que bien podrían sustituir a la Sarita ésa que, ts, hay que ver si no le andas hasta poniendo un changarrito de garnachas con tal de que te dé de sus besos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡No! Manotas, hay que concentrarse. Volvamos al principio, con puntos y comas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Se disputó el Primer Mundial de Cacería de Hormigas Rojas. Eso fue apresurado y por causas estúpidas&lt;/em&gt; (Oquei, vamos bien). &lt;em&gt;El partido final fue entre Don Avelino Guajardo, de la comunidad de Petetiztla, y Doña Teresa Escamilla de López, de la comunidad de Rintintiapan el Mediano. El primero venció por un margen cerrado que se resolvió con un arbitraje sumamente arreglado por el ganador, quien seguramente le dio a los árbitros un montón de dulces que pudieron haber sido tuyos si eso hubiera sido fútbol y tú no te hubieras jodido la jodida pierna, joder, que a buena hora le dio por calentarse por la euforia, ¿qué digo euforia?, por tus PENDEJADAS EXHIBICIONISTAS el día de la inauguración esa que, chingada madre, pudieron haberse ahorrado, porque para esa pinche cancha de dos varos, mejor te regresas de incógnito a jugar a chilangolandia, al fin y al cabo que allá hay hartos dulces gringos y se consiguen en cualquier esquina, aunque tú prefieres ir a comprarlos a la tienda de Doña Rosita porque su hija la Nallely hay que ver si no es la más buena del barrio, tan es así que tu primo segurito se la tira con singular alegría, y si no, pues qué imbécil, seguro se las gasta con otras artes manuales que…”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;¡Manotas! Sí, sí, perdón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“La idea era que, una vez calmados los ánimos del Mundial, se armaran equipos, se repartieran colores, los números de camiseta y comenzaran los entrenamientos. En fin, que fuera una tarde donde dominaran las muestras de compañerismo y fraternidad, de ganas de triunfo y de tramas de ardides que fueran en tu beneficio. Huestes de fanfurrinos en pos de guerra que se alzaran majestuosas en beligerante canto, al tiempo que estremecieran al unísono morro de malabares y suertes futbolísticas, celebrando la lid por venir.&lt;/em&gt; (No, quedamos que así no iba porque acá nadie entiende de qué se trata eso de las huestes beligerantes; no seas mamón, y continúa). &lt;em&gt;Que empezaran a entrenar sabiendo a qué iban, pues. Pero cuando se entregaron los colores aquello se volvió un desmadre, porque hay que ver como son los fanfurrinos de calienta huevos, que luego luego andaban queriéndose arrebatar colores o peleándose por el rosa mexicano y el “fusca” ese, y el verde agua y puro color extraño que nadie sabe hacer por acá. &lt;/em&gt;(Perdón, ya, me regreso). &lt;em&gt;La repartición de colores fue motivo de alboroto, pero Don Juli lo supo manejar bien, repartió como le dio la gana, y prosiguió. Pero, claro, como nadie sabía lo de las posiciones y eso, los entrenamientos parecían movidas de manadas de conejos en celo, y los más morbosos entendían “posiciones” como lo decían en los infomerciales de la tele que algunas señoras habían empezado a ver, señoras que se la armaban de tos a Don Palito diciéndole que qué cosas le iban a enseñar a sus maridos, hipócritas, como si no tuvieran ganas de que sus señores conocieran más a fondo las artes del perrito y el chivito, lo cual por otro lado no hubiera estado nada mal porque la Sara. Ejem. Después de un breve rato de discusión inverosímil, se llegó a la conclusión de que lo más fácil era primero designar las posiciones y luego comenzar el entrenamiento. Los equipos se dividieron primero en defensivos, centrales, ofensivos y portero. Eso fue un primer detalle, porque resultó que les acababan de dar clases de psicología a unas señoras, entonces empezaron con sus cosas de que si los ofensivos iban a ofender a la gente; los defensivos a adquirir paranoias, obsesiones y esquizofrenias; los centrales a dudar de su sexualidad, y el portero a ganar más dinero porque trabajaba en un edificio de gente nais. Luego de sacarlos de su error con pelos, señales y dibujitos, y ya que vieron que nadie entendía, llevaron unas calcas de algunos grandes futbolistas de la historia. Don Palito y tú les contaron de los grandes momentos de Pelé, Platiní, Eusebio, Beckenbaüer, Van Basten, Ronaldo, Luis García, Valderrama, Jorge Campos, Raúl, Batistuta, Zidane, Beckham y Maradona. Luego de escuchar cientos de hazañas futbolísticas, todos quisieron jugar la misma posición de Maradona, por aquello de la mano de dios, ya que todos consideraron que sería mucho más fácil jugar si se les permitía meter mano y si contaban con el favor del Patrón. Vinieron más explicaciones inútiles, porque nadie quería entender que lo de dios y la Iglesia de Maradona eran cosas que más bien no, y que lo de la mano seguía siendo ilegal, pero estos fanfurrinos tienen la cabeza llena de cosas que no los dejan ver por dónde va la otra cosa, la Cosa, pues, porque nomás nos sacaron un montón de enojos y a Don palito hasta le dieron un par de golpes. Finalmente, la solución más fácil fue explicarles que nomás podía haber uno en cada equipo en la misma posición de Maradona, que no era la posición de brincar y pegarle al balón con la mano, sino la posición del número 10. Se hicieron unas pelotas que hay que ver, aunque para ver, pues las pelotas de la…”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Luego de que su voz interna contuviera la respiración y el Manotas lograra recordar de qué estaba hablando antes de pensar en los atributos de una niña de doce años, continuó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Para frenar este nuevo desmán, hubo que hacer una cosa muy lógica y muy gringa. Don Palito se acercó a cada equipo con diez pajas en el puño. Quien sacara la paja más larga, se quedaría con el número 10. Nomás eran diez pajas porque todos los porteros estaban bien contentos con la idea de ganar mucho dinero trabajando en edificios nais. Así se escogieron los 10es de cada equipo. Pero hay que recordar que la gente de Fanfurrias es más bien aguerrida: de inmediato, quienes no habían conseguido el ansiado número se abalanzaron sobre los recién denominados 10es, y les dieron una golpiza tremenda que dejó al torneo sin centros delanteros. Todos ellos (y algunos porteros) terminaron colgados del mezquital que inaugura la cancha de Altaviva de los Molcajetes. En medio de la gresca, muchos intentaron frenar a los enojadísimos defensores, volantes y medios de contención, sin éxito. Entre tal turba, no quedó más remedio para algunos más que abalanzarse sobre los víveres para tratar de conseguir algún botín. Debes haberte visto bien heroico con tu pata enyesada corriendo hacia la tiendita, porque nomás saliste de la multitud, y la Sarita se acercó y como que te quiso dar un beso, y…”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En la soledad de su cuarto, el Manotas y su voz interna se dieron cuenta de que tanta paja mental en una sola historia tendrían que desesperar a cualquier interlocutor, así fuera el mismo Manotas. De tal suerte que optaron por dejar de lado dichas pajas mentales y pasar a otras, más precoces y más íntimas y más feroces, a celebrarse en su rincón favorito de Fanfurrias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(pereza)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115148430690465213?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115148430690465213/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115148430690465213&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115148430690465213'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115148430690465213'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/06/10-diez-pajas.html' title='10. Diez pajas'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115130852693716934</id><published>2006-06-26T02:49:00.000-05:00</published><updated>2006-06-26T02:55:26.946-05:00</updated><title type='text'>9. La primera transmisión del Manotas no estuvo tan chida</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Y eso que la copa dichosa no había ni empezado y al chamaco le habíamos dado el chance de entrenar en la única transmisión que iba a haber del Mundial ese de Cacería de Hormigas para que tenga experiencia y la verga de ocho patas. Chequen:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En ominosa presentación previa al Torneo de Fútbol Copa Fanfurrias 2006, y a lo largo de 48 horas de tiempo corrido de juego, se celebró el Primer Mundial de Cacería de Hormigas. Más de cien competidores se disputaron el improvisado trofeo, consistente en un balón de fútbol para entrenar para el torneo por venir. Don Avelino Guajardo, de la comunidad de Petetiztla, resultó ganador del Mundial, en reñida lid con Doña Teresa Escamilla de López, de la comunidad de Rintintiapan el Mediano, luego de vencerla 250 a 235 hormigas en la cancha de Altaviva de los Molcajetes. Esperamos que en el Torneo de Fútbol por festejarse la concurrencia responda con la misma pasión que lo hizo durante la celebración de este improvisado mundial, al cual asistieron cerca de quinientos pobladores de la comarca de Fanfurrias y sitios aledaños.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya. Chafón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(lo juro)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y digo yo, en mi calidad de Presidente Municipal pues algo habré de hacerle al chamaco para que le vaya poniendo pashon a la cosa. Pero pues ya qué: total, todavía nos quedan dos días. ¡Chán-chán-chán!. Porque uno ya está emocionado y con las chelas en el refri y esperando a que lleguen los artistas a ver la Copa y con banderolas y silbatos y esas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no me quejo: el mundial sí lo ganó mi gallo el Don Avelino. ¡&lt;em&gt;Oh&lt;/em&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto: ora sí, el Torneo de Fútbol Copa Fanfurrias 2006. Espérenlo pronto o, como dicen en los anuncios, corran a su puesto de periódicos más cercano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto: una transmisión buena del Manotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto: la alineación final de los equipos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto: la gloria de regreso para la familia Reyes. &lt;em&gt;Ajúa&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;a href="http://www.plaqueta.blogspot.com/"&gt;plaqueta&lt;/a&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115130852693716934?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115130852693716934/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115130852693716934&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115130852693716934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115130852693716934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/06/9-la-primera-transmisin-del-manotas-no.html' title='9. La primera transmisión del Manotas no estuvo tan chida'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115119264015253180</id><published>2006-06-24T18:41:00.000-05:00</published><updated>2006-06-24T18:51:09.586-05:00</updated><title type='text'>8. Azul Fanfurrias</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;El que quiera azul celeste,&lt;br /&gt;que le cueste&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;En alguna página del Reglamento decía, sin mucha emoción, que los partidos se disputaban entre dos equipos. Lo cual implicaba un problema mayúsculo, dado que en ninguna de las diez comunidades que conformaban el Municipio de San Tavo de Reyes y Fanfurrias, ni en las dos comunidades invitadas, existía un solo equipo de nada. Cuando más había una forzada excepción: el equipo de sonido que Don Cirilo, un padre de familia de San Andrés Totopo, había traído desde Estados Unidos en su última odisea de mojado. Por lo demás, el Torneo de Fútbol Copa Fanfurrias 2006 era hasta ese momento un transistor de 1985, un terreno con media cancha ajustable, un reglamento incompleto, un crack-narrador con una pata rota, un Presidente Municipal en rumbo a la emancipación, un asistente municipal preocupado, y un montón de hombres y mujeres que rascaban sus cabezas y encogían sus hombros con apabullante naturalidad cuando se les hablaba de hormigas, balones, y, sobre todo, equipos. Nomás. Nada de complejas formaciones defensivas, nada de elegantes jugadas estratégicas, nada de nombres, números o colores. Nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aún así el Reglamento establecía, puntualmente, que los partidos deberían disputarse entre dos equipos. Y lo dijera o no el Reglamento, conformar equipos era una clara necesidad para el Torneo. En los pocos días que habían pasado desde la aprobación de la justa, muchos habitantes habían estado practicando. Lo cual trajo consecuencias poco menos que desastrosas. Porque nadie había explicado a los habitantes de San Tavo de Reyes y Fanfurrias que el fútbol se juega en equipo. De pronto, en cualquier tarde, se veía a treinta hombres saltando a la misma cancha, tratando de patear la pelota hacia la portería que cada uno había elegido arbitrariamente. Los marcadores eran un desastre, y normalmente los juegos terminaban con una golpiza épica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, quien hubo de enfrentarse con una horda de hinchas al vapor fue Palito Pérez. Abandonado de un Manotas que ahora lidiaba tanto con su frustración por la pierna rota como con un transistor hecho ex profeso para no funcionar en otro cuarto que no fuera de 1985, y completamente dejado de un Don Juli que a estas horas del día estaría seguramente tramando alguna locura con alas, hizo lo propio. Lo cual sólo quiere decir que Palito Pérez se quedó toda la tarde, en completa impotencia, mirando a sus coterráneos patear un balón todos contra todos, organizando disputas de golpes a la menor provocación, y moviendo los corrales que hacían las veces de porterías en cuanto un gol amenazaba con mermar cualquier resultado. Hacía calor en la comarca de Fanfurrias. La tarde amenazaba con caer, pero no: Palito no correría con tanta suerte. Tendría que esperar todavía algunas horas para poder dedicar su frustración al sueño. Y, sobre todo, debería sortear la incómoda situación que lo condenaba a conformar doce equipos con aquella banda de trogloditas alebrestados. Nunca como en ese momento le pareció tan atractiva la cacería de hormigas. ¿Por qué no habían organizado mejor el Primer Mundial de Cacería de Hormigas Rojas 2006?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos horas con todos sus minutos le tomaron a Palito Pérez reunir a los contendientes y lograr que le escucharan. Cuando por fin lograba que quienes corrían persiguiendo hormigas detuvieran su lid para ponerle atención, los que antes estaban decidían sin mayores avisos ir a echar la siesta. Cuando ellos volvían, los otros ya estaban comenzando una nueva pelea, o se iban a comer. Pero por fin logró reunirlos a todos, ofreciendo una cena en la Presidencia Municipal en cuanto los equipos estuvieran hechos y entrenando. A ojo de buen cubero, los futuros jugadores de la Copa Fanfurrias 2006 llegaban apenas a los ochenta. Un ágil cálculo le dijo a Palito Pérez que no serían suficientes. Convocó entonces a las mujeres. Lo cual fue un problema mayor, pues de nuevo tuvo fugas el grupo. Luego de peripecias que no queremos recordar al pobre Palito Pérez, los jugadores, hombres y mujeres (y hasta algunos niños sin mocos), contaban ciento cuarenta y tres. Ello permitía formar unos doce equipos y hasta reservar algunos jugadores para las bancas. Éxito. O al menos eso parecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo más lógico resulta que nos dividamos según nuestra comunidad de procedencia. A ver, ármense así, pues. – La pequeña marejada de fanfurrinos rompió las líneas abruptas. Como hormigas, fueron formando grupos. Sin embargo, cuando hubo terminado la movilización, las cuentas no le cuadraron a Palito. Frente a sus ojos tenía más de veinte grupos. – Es que algunos son de dos lados porque su papá es de un lado y su mamá de otro lado –, le aclaró con una sonrisa boba Don Cirilo. Así que corrigió la orden – Bueno, fórmense pues según el lugar donde tienen domicilio, que sea la residencia, que sea la casa donde viven, pues –. Nuevamente se disolvieron los grupos. Al final, quedaron trece grupos. Ninguno de los primeros doce rebasaba los ocho jugadores. El treceavo, sin embargo, superaba fácilmente los cincuenta. – Es que todos esos viven en el norte, que sea en Estados Unidos –, aclaró nuevamente Don Cirilo. Con la frustración goteando de la frente, Don Palito dio después varias órdenes, sin obtener nunca resultado. Trató de formar a la gente según el lugar donde habían nacido. Descubrió dos cosas, que muchos nacieron en Metrópolis Fanfurrias, y que muchos que habían nacido en el mismo lugar se odiaban. Los trató de separar después según el lugar en el que prefirieran jugar. El equipo de Metrópolis Fanfurrias quedó desierto. Finalmente, y después de tratar de ubicarlos según color, según inicial del nombre, y hasta por el número del que calzaban, Palito sólo alcanzó a decir: - júntense pues según los lugares de donde son o de donde quieran ser, pero que los equipos queden iguales, pues –. Y, viendo que los grupos quedaron más o menos parejos, Palito Pérez les dio los nombres de los equipos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mujer minúscula del equipo de Sombrerete de los Militantes levantó la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y de qué color se va a vestir cada equipo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni siquiera en la época de oro de la cacería de hormigas, ni en los “entrenamientos” previos de los “equipos” que integraban el torneo, se había visto tal gresca. Los brazos se entretejieron con alaridos que urdían palabras, pero nada: aquello no era más que un tango inconstante de ánimos que habían decidido salir de cauce en cuanto todos optaron por pedir el azul, el color del escudo de San Tavo de Reyes y Fanfurrias, el Azul Fanfurrias, pues, como el tinte de su camiseta. Lo que al principio fue una discusión pequeña entre mujeres, se convirtió en motivo para que los hombres sacaran los puños y un montón de cosas otras que iban desde los insultos hasta los sexos, pasando por las familias. Esa tarde nadie se salvó de la rechifla, concepto que, por otra parte, nadie conocía de la teoría, pero todos parecían dominar a la perfección y hasta en conjunto con otras artes del fútbol como el regateo de decisiones y el teatro a conveniencia. Palito Pérez debe haber pensado algo semejante mientras observaba la gresca al margen. La idea de adelantar su hora de dormir le parecía cada vez más atractiva, e incluso había ya imaginado una estrategia ideal para promocionar un Mundial de Cacería de Hormigas. Pero no. Frente a él, todo era un juego de brazos y piernas peleando por un color, una sacadera de recuerdos ofensivos que, además, eran inservibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sacadera continuó hasta que Don Cirilo hizo lo propio y sacó el machete. Como si hubiera visto demasiadas películas de vaqueros, lo desenfundó mientras fumaba un cigarrillo, despacio. Una vez que hubo tirado lejos la colilla, una vez echada una mirada lasciva en torno al desmadre aquél, encajó el acero en el suelo, de la manera más ruidosa posible. De inmediato, los clamores de la multitud se escondieron tras un silencio con máscara de miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A ver, compatriotas – dijo Don Cirilo, solemnísimo – ya bájenle a su baile, porque nomás están haciendo perder el tiempo a Don Palito. Si todos se van a andar peleando por un color, vamos a tener que solucionar esto al estilo Fanfurrias. Con un torneo de cacería de hormigas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los rostros de la multitud mutaron (mutandis) a un incómodo cóctel de extrañeza, emoción contenida, y franco ridículo. Como si se hubieran dado de bruces con una enorme señal de tránsito, los habitantes del municipio de Fanfurrias hicieron de inmediato una enorme fila para participar en la contienda. La dinámica era sencilla: entraban los dos primeros, contendían, el perdedor se iba, el ganador iba contra el siguiente de la fila. Un sencillísimo sistema de retas, pues. Las emociones de pronto parecieron adquirir los subtítulos necesarios, porque todo aquel clamor, toda esa incertidumbre, todo ese desmadre, se tradujo en porras organizadas, cronómetros exactos y un sistema envidiable de venta de chelas. Antes de que Palito Pérez pudiera entender qué estaba pasando, se percató de que en una de las paredes de la tiendita del pueblo había ya un enorme calendario, encabezado por una magnífica sentencia: “Calendario de juegos para definir el color de cada playera de cada equipo del Torneo de Fútbol ese”. Don Cirilo había tomado por asalto el altavoz de la escuela, y ya narraba en primer encuentro, celebrado entre un hombre canoso de San Pedrito Infante Tezozómoc y una aguerrida mujer de El Cachete de Filemón. El juez del encuentro fue un niño no tan grande de la comunidad invitada de Rintintiapan el Mediano. El juego levantó especial interés dado que el deporte regional presentaba una nueva modalidad, una red para cada jugador, lo cual permitía seguir de manera simultánea el desempeño de cada uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al observar que con tan solo una hora y cuarenta minutos de haber comenzado el torneo de cacería de hormigas ya se habían celebrado tres partidos, sin tomar en cuenta que todo el municipio, y las dos comunidades invitadas, se habían organizado por completo y hasta bien, Palito Pérez no supo si festejar el éxito de la organización, o deprimirse por el fracaso de la formación de equipos. Por lo pronto, lo único que sabía era que el Torneo de Fútbol Copa Fanfurrias 2006 se pospondría hasta que terminara el improvisado Mundial de Cacería de Hormigas 2006 Copa Azul fanfurrias en la Camiseta. Ello debería tardar unas cuarenta y ocho horas, al paso que iban las porras y los juegos. Sólo eso sabía Palito Pérez. Eso, y que, por fin, podría adelantar su hora de sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;a href="http://fabricadepolvo.blogspot.com"&gt;edgar adrián mora&lt;/a&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115119264015253180?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115119264015253180/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115119264015253180&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115119264015253180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115119264015253180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/06/8-azul-fanfurrias.html' title='8. Azul Fanfurrias'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115096481289838498</id><published>2006-06-22T03:10:00.000-05:00</published><updated>2006-06-22T03:26:52.920-05:00</updated><title type='text'>7. El transistor</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El recién tullido Manotas se dolía profusamente en la oficina principal de la Presidencia Municipal. Desde la inauguración del Estadio Olímpico Municipal del Sagrado Corazón de la Tota Carvajal, había visto desaparecer su pierna como si alguien la borrara despacio y con morbo de una fotografía gastada; o al menos así se sentía: la sensibilidad había sido casi completamente perdida, y, cada hora que pasaba amarrado a esos audífonos a través de los cuales Don Julián lo había hecho escuchar irremediablemente canciones de los ochentas en inglés, parecía perder la sensibilidad de un nuevo nervio. Medía: primero había sido el pulgar, luego el tobillo, y en agonizantes minutos que se contaban a gotas, había llegado al punto de no poder mover la rodilla. El muslo ya era sólo un bello recuerdo cuando escuchó por primera vez la frase “&lt;em&gt;it’s the power of love&lt;/em&gt;”. El Manotas, renombrado crack que había aprendido las artes del fútbol en Tierra Chilanga, la esperanza fanfurrina que pudo haber traído hasta su municipio el deporte más bello del mundo, se había roto una pierna. Los fanfurrinos, sin remedio, habían perdido la oportunidad de jugar al fútbol – y, sobre todo, de aprender las sucias artes del arbitraje arreglado, que tantas satisfacciones pudieron haber traído hasta la comarca. Nunca más habría para los de Fanfurrias una experiencia como la que Maradona había dado al resto del mundo en su mejor época. Nunca más, a menos que alguien fuera capaz de regresar el tiempo hasta aquella fatídica tarde de Altaviva de los Molcajetes. Pero no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso pensaba el Manotas mientras escuchaba canciones que le eran completamente desconocidas, pero de algún modo familiares. Volver en el tiempo. Arreglar su pierna. Y arbitrar o jugar, que para efectos del completo desconocimiento de los fanfurrinos hacia el fútbol, y del total entusiasmo de Don Julián, sería lo mismo: convertirse en héroe a los diez años. Volver en el tiempo. Como si hubiera leído su mente, Don Julián irrumpió en la oficina con su habitual entusiasmo y ruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo sigue ese mi Manotas? ¿Ya perdió la sensibilidad en los huevos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, al tiempo que decía esto, Don Julián propinó un contundente pellizco a la nalga del Manotas, quien brincó tímidamente de la cama, al tiempo que el Presidente Municipal soltó una carcajada sonora. Tras Don Julián entró a la oficina Palito Pérez, cargando, como siempre, con los entusiasmos de su jefe. Esta vez, dichos ímpetus parecían estar contenidos en una enorme caja de cartón que apenas dejaba asomar tras de sí el fleco desgarbado del asistente municipal, quien aventó la caja sobre el escritorio en cuanto tuvo oportunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y qué? ¿Sigue triste, Don Manotas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Julián trataba con celeridad a Manotas, a sabiendas de que el chico no tenía por él ninguna simpatía. En cuanto terminó el juego de miradas cruzadas (que, de lado de Manotas iban hinchadas de desconcierto, y de lado de Don Julián iban retacadas de completa estupidez), Don Palito sacó de algún lado una hoja, de donde leyó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por medio del presente documento se le anuncia al Sr. C. Patricio Guerrero, alias el Manotas, que la H. Presidencia Municipal, en vista de los hechos ocurridos en la comunidad de Altaviva de los Molcajetes, y por órdenes de la que suscribe, ha decidido consignarlo narrador, cronista, comentarista y relator oficial del Torneo de Fútbol Copa Fanfurrias 2006, a celebrarse en las próximas semanas en el H. Municipio de San Tavo de reyes y Fanfurrias. Razón por la cual el H. Presidente Municipal, Sr. D. C. Julián Reyes y Reyes, obsequia hoy con sumo respeto y admiración un transistor de ocho cilindros al homenajeado y requerido Manotas Guerrero. La Presidencia pide al congratulado disfrute el obsequio y lo utilice para bien del Torneo y el Municipio amén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Julián observaba con orgullo a Manotas, como quien observa una creación recién descubierta. El Manotas lo observó con desconfianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿U-un transistor? ¡¿DE OCHO CILINDROS?! ¿Pero qué demonios es…?&lt;br /&gt;- ¡Hola! ¡Hola! ¿Hay alguien ahí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambiando el gesto al de una ira contenida que deja asomarse por las grietas del desconcierto, Don Julián dio varios coscorrones al chico, mientras èste trataba de librarse de ellos. Cuando terminó, soltó otra carcajada ruidosa, y, cambiando nuevamente el gesto a uno mucho menos jovial, le dio una cámara de video y le ordenó que comenzara a grabar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el cuadro se observa cómo Don Palito abre la caja torpemente y Don Julián saca, desesperado, una máquina irreconocible.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;DON JULIÁN&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este es el Transistor H-1985. Está hecho con partes de distintas máquinas de mediados y finales del siglo XX. La base es parte de la carrocería de un Buick gringo, la caja solía ser un tostador de pan, los cables fueron parte de una máquina experimental de un hombre que trataba de crear con ella un lector de mentes, y parte del sistema salió de un viejo coche de marca DeLorean que le llaman, que alguien abandonó en la frontera gringa y que mi primo Lencho recuperó inservible para venderlo como chatarra. Hasta la leyenda que está en el costado fue reciclada de un discurso del Presidente Echeverría en el 75. Yo mismo hice el transistor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;MANOTAS (V.O.)&lt;br /&gt;¿Y para qué chingados sirve?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DON JULIÁN&lt;br /&gt;A pos si será pendejo, Don Manotas. Pos sirve para transistir; para eso son los transistores, ¿Qué no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MANOTAS (V.O.)&lt;br /&gt;¿No será para “transmitir”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DON JULIÁN&lt;br /&gt;Pos para eso, pues. Con esta maquinita uno transiste a los radios y a las teles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MANOTAS (V.O.)&lt;br /&gt;Pero esto ni siquiera tiene una antena. Ni una cámara. ¡Carajo, esta madre tiene cilindros de coche, por dios! A ver, dígame, ¿por dónde cree usted que esto envía la señal?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y al tiempo que Don Palito, anticipando la pregunta, conectaba un cable a la toma eléctrica de la oficina, Don Julián sonrió satisfecho. “Pos por la luz”, respondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manotas revisó el aparato. En efecto, no tenía pies ni cabeza. Preguntó a Don Julián que cómo chingados se le había ocurrido construir tal barbaridad. El Presidente Municipal reconoció que no tenía una puta idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo que pasó, Don manotas, es que un día que estaba yo organizando un concierto de “rot”, me pegué en la cabeza con un tololoche y perdí mi presencia de espíritu, que sea la conciencia, y soñé esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Julián sacó de la caja un papel viejo que extendió a Manotas. En el papel se observaban un montón de garabatos, uno de los cuales parecía ser un cabrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Esto qué chingados tiene que ver con la máquina?&lt;br /&gt;- Es el diagrama de flujo que describe su funcionamiento. Mire: si junta la raya azul con la roja por el círculo que marcó la taza de café, verá que tiene lógica. O al menos la tenía. Es que verá: yo construí esta máquina en 1985, y pos entonces la chuncha funciona nomás si se le conecta con otros aparatos de 1985.&lt;br /&gt;- Chingón…&lt;br /&gt;- Así que para usarla nomás tenemos que volver a 1985. El problemita es que usté no ha estado en 1985, ¿’edá?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Palito, que hasta ahora había estado observando callado, increpó a Don Julián.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ello podría generar una &lt;em&gt;paradoja&lt;/em&gt; que desataría toda clase de catástrofes, las cuales terminarían por romper todo el sistema espacio-temporal que sostiene nuestra realidad y otras realidades paralelas. Ello se puede comprobar fácilmente si luego de ir a 1985 pasamos por 1955, por ejemplo, y sustraemos de ese específico instante en que lleguemos cualquier clase de objeto o persona. Si después de ello pasamos de regreso otra vez por 1985, nos daremos cuenta de que la realidad que nosotros creíamos real no existe, y ha sido sustituida por un circo ridículo de grotescas metáforas de nuestros más profundos miedos y aspiraciones, sistema metafórico-real en el cual, por otra parte, es sumamente probable que la sociedad a la que estamos acostumbrados nos haya expulsado por completo, teniendo que volver nuevamente a 1955, por ejemplo, para corregir el error en la medida de lo posible para que le realidad que conocemos como tal vuelva a existir, de nuevo, en la medida de lo posible. Además, cualquier conocimiento que pudiéramos dar a los habitantes de 1985 sobre el futuro podría tener graves consecuencias en nuestro presente, ello sin tomar en cuenta que la sola posibilidad de que Manotas interactúe en un contexto que hasta ahora no lo tenía contemplado, puede suscitar toda clase de efectos, graves o no, para el futuro inmediato y lejano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Julián miró larga y detenidamente a Don Palito, para después preguntar directamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Pos qué &lt;em&gt;carajos&lt;/em&gt; está diciendo, Palito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que ni Don Palito, ni Manotas, ni sus respectivos sentidos comunes sabían, era que Don Julián en ningún momento había hablado de viajar en el tiempo. El Presidente Municipal se refería sencillamente a regresar al lugar donde la máquina había sido construida: la comunidad de 1985, o, por su nombre oficial, Santa Lucha de 1985, ubicada en el municipio de Pingüín Recoletas, a unos doscientos kilómetros hacia el norte. En sus años jóvenes, Don Julián había pasado una temporada viviendo con su primo Lucho, que era oriundo de 1985.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que luego del desconcierto de sus interlocutores, Don Julián ordenó a Don Palito cargar al muchacho hasta su camioneta de cabina sencilla. Viajarían hasta 1985 para que Manotas pudiera conocer las máquinas, y para que Don Julián pudiera invertir buena parte del dinero del municipio en la compra de algunas de ellas. Como a Don Julián le gustaba viajar cómodo (“si voy a viajar en el tiempo, debo hacerlo con estilo”, les había dicho a los otros dos, haciendo referencia al desconcierto de éstos, desconcierto que, por otra parte, Don Julián no entendía ni de lejos), y como Manotas ocuparía toda la cabina de carga, Don Palito tuvo que viajar en una tabla con ruedas que habían amarrado detrás del vehículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin llegaron a 1985. En el camino, Manotas pensaba en lo incómodo de la situación: él había aceptado participar en el torneo con la única finalidad de obtener beneficios de la justa, y, de paso, para tratar de jugar un poco con Don Julián y sus humos inflados. Ahora, gracias a su accidente, y gracias a las intenciones siempre retorcidas del presidente Municipal, estaba en camino a 1985 para convertirse en un flamante locutor de radio que usaría máquinas completamente extrañas (y seguramente ineficientes). Sin embargo, cuando llegaron al pueblo, Manotas se percató de algo: 1985 sí parecía 1985. Es decir, por lo que había visto en la TV, por lo que había leído en sus libros, y por lo que sus padres contaban de su boda, el pueblo parecía estar detenido en el tiempo. Tanto, que las referencias parecían hasta obvias: la comunidad estaba dividida por un muro (de un lado había sólo hombres sin trabajo, y del otro sólo hombres con trabajo mal pagado); la gente vestía de forma extravagante, e incluso en una parte del muro había un montón de anuncios que iban desde películas de ficheras, hasta candidatos a la presidencia municipal por un partido que pocos recordaban. Lo peor: la tiendita sólo vendía productos mexicanos de dudosa calidad, así que los dulces eran bastante malos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los recibió Lucho, el primo de Don Julián. Era un hombre bonachón, fanático del Santo, Julio Verne y Carlos Cuauhtémoc Sánchez (“grandes paladines de la ciencia ficción”, decía), que a la menor provocación comenzaba a hablar de su perro, que se había llamado en un principio González Camarena; luego, GC; luego, Tigre; y, finalmente, Brozo. Lucho le explicaba a Manotas cómo tenía que hacer el trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tienes que conectar el transistor a la corriente; luego, amarrar este cable suelto con un reloj de pared que esté detenido siempre en la misma hora: las 10:10; luego, hacer que los cilindros giren a más de 80 millas por hora; luego, hacer la danza de la lluvia para que caigan relámpagos que envíen energía suficiente para echar a andar el transmutador de materia que adquirimos en 2015, el pueblo de al lado; luego, prender la cámara, porque si no, no tendría sentido, ¿estás de acuerdo?&lt;br /&gt;- Usted es el Don Lencho, Don Lencho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que Lencho hubo explicado a Manotas el funcionamiento de todas las máquinas que Don Julián había comprado, y que Palito cargaba con dificultad hasta la camioneta, Manotas conversó con Lencho aún más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué este pueblo se llama así?&lt;br /&gt;- Porque cuando se fundó, éramos 1985 habitantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación, Lucho entabló un monólogo que relataba las hazañas tecnológicas de 1985: las tortillas compactas, los corrales personales, y la música con botellas. Mientras tanto, Manotas pensaba que esto de ser locutor le molestaba mucho. Repasaba posibles pretextos: un nuevo viaje a la capital, una repentina caída en coma causada por la caída de la camioneta, o su imposibilidad completa para gritar “gol” por más de 10 segundos. Por fin, Don Julián se acercó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ándenle, periquitos, que nos tenemos que ir a instalar estas chunchas para que el chamaco empiece a trabajar.&lt;br /&gt;- Don Julián, yo quería decirle que me va a ser imposible hacerlo, porque…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Julián interrumpió al muchacho, con un gesto que oscilaba entre la desdicha y la satisfacción de saber que ese chamaquito alzado había cedido a sus miedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya. Es usté un gallina, Manotas.&lt;br /&gt;- A mí nadie me llama gallina, Don Juli.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, subiendo con dificultad a la camioneta, Manotas dio por entendida la despedida, al tiempo que pensaba en cómo ser el cronista de deportes más perverso y maravilloso que hubiera conocido el municipio de San Tavo de Reyes y Fanfurrias. En eso, y en la forma más fácil de boicotear el torneito y la fama de Don Julián Reyes y Reyes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(back to the future)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115096481289838498?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115096481289838498/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115096481289838498&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115096481289838498'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115096481289838498'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/06/7-el-transistor.html' title='7. El transistor'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29490525.post-115079554409798777</id><published>2006-06-20T04:23:00.000-05:00</published><updated>2006-06-20T04:25:44.113-05:00</updated><title type='text'>6. Cacería de hormigas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Apenas se percataron de que los habitantes de Altaviva de los Molcajetes no habían comprendido del todo el juego del fútbol, Don Palito y el recién tullido Manotas decidieron adiestrar a sus compatriotas sobre las artes del balompié, comprendiendo con pericia que la situación sin lugar a dudas tendría que ser general a toda la comarca del Fanfurrias. Inmediatamente, para conocer los métodos óptimos para tal adiestramiento, mandaron a un batallón de niños a recolectar información sobre la gente de la región, pesquisa que resultó en un modesto y desafortunado cargamento de pipas rotas, relojes cuidadosamente sincronizados con la hora actual del Japón, gafas sin estuche, y toda clase de cachivaches inservibles que los niños fueron robando de casa en casa. Al ver la cantidad de objetos sin valor real que los habitantes de la región guardaban, nuestros paladines comprendieron sin mayor remedo que la única forma de explicar a los fanfurrinos de qué se trataba el fútbol era acudiendo a paso silencioso a las todavía más difusas reglas del deporte regional, que por aquel tiempo era la cacería de hormigas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que realizaron una gira por el municipio, dejando en claro entendido que ni candidato a la presidencia ni religión fanática ni banda de cumbias cualquiera secundaba su marcha, fuera a ser que los confundieran con propaganderos de derecha o con arbitrios locuaces de un presidente municipal externo que quisiera robarle – a punta de fusil, oh, a punta de fusil y machete – el puesto al ahora tan amado y tan gloriado Presidente Municipal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Crueles propaganderos cruentos, crueles!, hubieran dicho por toda la comarca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aclarado ello con banderolas que danzaban felizmente en el aire al ritmo de la música imaginaria de las emociones desbordadas que entonan las causas perdidas, se dieron pues a la tarea los paladines. El narrador se ve obligado a estas alturas del relato a aclarar sin mayores diatribas que los paladines llevaban bajo el brazo – brazo a veces de uno y luego de otro, a veces sendos izquierdos o derechos – el Manual de Fútbol milnueveceronueve del tal Humphrey, escritor que, como el narrador ya ha contado en otro capítulo más accidentado (hasta el momento), ya contaba con cierta fama de locuaz entre los habitantes del Municipio de San Tavo de Reyes y Fanfurrias por aquello del machismo y las patadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, al tiempo que llegaban a tal o cual pueblo, los mismos niños entrometidos que habían desprovisto a los hogares de calcetines decimonónicos y estatuillas desgajadas y un montón de gritos y sustos que bien pudieron haberse ahorrado los habitantes para gritarle a un perro atorado en ladridos o a una frustración del tipo pérdida de movilidad del ojo derecho, alistaban a los mismos habitantes que, celados por el miedo a que ahora fueran a esconderles además el tiempo o las ganas, no accedían fácilmente, sino hasta que veían a Palito o al Manotas parados sobre una troca a punto de comenzar un discurso, uno con manual y balón en las manos, el otro con dos frascos de hormigas. La gente escuchaba entonces un poco más calmada, y los paladines comenzaban a hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Humphreyiana:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El fútbol debe ser por todos los términos un juego que todos se tomen en serio al punto de tomarlo un poco a broma y, sin pretextos, como pretexto para beber hasta el desquicio o para omitir del calendario cualquier otra actividad.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Toda vez entendido ello, había que sacar un schedule trazado con todo cuidado, y cuidadosamente cubierto con toda la tierra que pudiera recogerse en el aire al tiempo que los paladines viajaban por el camino de terracería. Hasta que el rotafolio enorme se viera viejo y solemne, como para que los habitantes, al verlo, comprendieran pues que se trataba de un mandato divino o de de una orden de baile – no catala-y-tregua, no, sino más bien un fox trot del tipo cumbianchero-cha-cha-cha, que incluyera un goooooya-chiquiti-bum – ante la cual todos se movieran en círculos. Y entonces, sin aviso ni escapatoria, comenzarían las&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;INSTRUCCIONES PARA JUGAR AL FÚTBOL&lt;br /&gt;(for dummies o en el lenguaje de un cazador de hormigas)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ningún respetable fanfurrino habrá dejado de notar que la cacería de hormigas representa no sólo la mera adquisición de una paz completamente injustificada en medio de un valle espinado, sino un auténtico modo de vida que se construye en cada cacería como si la vida fuera una cacería a la inversa donde la caza juega a cazar a su cazador para atraparlo en una vida llena de sentido y las hormigas corren en desbandada únicamente para hacer comprender al cazador de hormigas que su vida está atrapada en esa corrida insaciable. Este principio simplísimo es el que hace que el fútbol funcione en dimensiones que pocas cabezas humanas han logrado comprender, debido quizá a que normalmente entre las cabezas y los pies existe una distancia media de más de metro-y-medio a lo largo de la cual pueden suceder toda clase de distorsiones lingüísticas y semánticas que sólo quienes piensan-con-las-patas logran del todo comprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habrá que aclarar de principio en qué consiste la cacería de hormigas. Se sabe que las hormigas sienten una fascinación inexpugnable por los objetos sólidos comestibles, lo cual no implica ningún problema cuando hablamos de trabajadoras hormiguitas negras que inspiran a chicos y grandes con su adicción por el trabajo en equipo y con lo graciosas que se ven cuando invaden un picnic. Pero hablar de hormigas rojas es otra cosa, porque normalmente se aburren con mayor frecuencia y casi siempre terminan haciendo su camino de tal suerte que cruce con las células epidérmicas de algún desafortunado primate que no se haya dado cuenta de que ha metido la pata en un hoyo de hormigas rojas. Vemos pues que el principio de la cacería de hormigas, que supone usar los pies como carnada, es exactamente el mismo que el del fútbol, que supone usar los pies como carnada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cacería de hormigas obedece a una premisa sumamente comprensible que consiste en hacer creer a las hormigas que son más listas que uno, aunque sí lo sean y no necesiten saberlo. Lo que el habilidoso cazador sabe que debe hacer, es llevar a la hormiga desde su agujero hasta una red, ubicada categóricamente del otro lado de un gran rectángulo. Ello debe hacerse con el pie porque el pie es la parte más rápida del ser humano, y porque, además, las hormigas rojas, carnívoras y diabólicas, sienten cierta afección por esta parte de los seres humanos, por aquello de que hay que tener los pies sobre la tierra, frase que, por otra parte, inventó una hormiga roja para poder morder a placer tantos pies como le viniera en gana. El cazador tentará a las hormigas hasta llevarlas a la red morbosamente ubicada del otro lado, y tratará de juntar en la red tantas hormigas como le sea posible, intentando superar la dificultad que supone que las hormigas no escapen de la red para tratar de regresar a su hoyo o que decidan, pavorosamente, perseguir hasta el otro lado al cazador, con lo cual dicho jugador tendrá el problema de las hormigas que vienen y de las que van, cosa que no es graciosa a pesar de que comúnmente termina con un hombre haciendo graciosos movimientos tumbado en el suelo, al tiempo que más hormigas salen del hoyo para declarar su victoria en esa lid. El juego termina cuando las hormigas deciden no salir más del hoyo, cuando las hormigas deciden regresar todas al hoyo, o cuando el cazador declara que tiene mucha comezón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fútbol, asombrosamente, es completamente distinto pero idéntico. El balón es como las hormigas rojas. Pero hay diferencias sustanciales: primero, el cazador debe tener el balón frente a sus pies, y no detrás, a menos que su intención sea dejar ganar al contendiente. Segundo, el gran rectángulo es doble, procurando que existan dos redes y dos hoyos, que son el mismo y que se llaman Media Cancha. Habrá que procurar que las redes queden en los lados opuestos del rectángulo, porque de lo contrario determinar al ganador será sumamente complicado y pueden ocasionarse disturbios parecidos a la invasión de las hormiguitas a un picnic, pero con botellas rotas y manteles más bien espantosos. Y, muy importante, este juego no termina si un jugador declara tener comezón, aunque ello sí puede ocasionar la marca de un penalti, lo cual es tema mucho más complicado y será ocasión de otras explicaciones y también puede detonar un picnic. El objetivo es llevar pues el balón (que es mucho más grande que una hormiga, normalmente) a la red donde no está cuidando nadie del propio equipo ya que de lo contrario volvemos al picnic. Esto se hace con los pies, o picnic. Los vivales que argumenten que puede hacerse con la ayuda de otros miembros tienen razón si se refieren a otros miembros del equipo, pero no la tienen si se refieren a otros miembros del cuerpo, ya que eso significa picnic. No es necesario pensar con las patas, y se sugiere mantener al menos uno de los dos pies en el suelo. El uso reglamentario de los pies no se debe a alguna manía desarrollada por el balón, sino a un simple principio de diversión que se llama deporte. No es válido tampoco caminar de manos todo el juego para tocar el balón con ellas. O picnic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única complicación que implica el fútbol a diferencia de la cacería de hormigas es que el deporte no importa nada si no hay una cosa a su alrededor que se llama afición, que en este caso cumple el papel de las hormigas que persiguen al jugador. Acá se hace con la mirada, y con un fervor reconocible sólo en las propias hormigas rojas que histéricas van en busca del infame patas grandes que ha pisado sin piedad su agujero tan reconfortante. La afición es la jauría de hormigas que hay que cazar y que suele perseguir al cazador cazado si existe alguna falla. Es fácil saber si se ha cometido algún error, ya que las hormigas de la afición suelen avisarlo más o menos con frecuencia, a través de cánticos y bailes y rostros pintaos y manos agitadas y cervezas bebidas o arrojadas al campo de juego. Cantan goooooya-chiquiti-bum cuando están contentos, o bailan el baile de la chifladera cuando no. Es un arte complicado el descifrarlo, pero el golpe de un proyectil enojado suele ser el síntoma más común y también el más claro para el jugador que se desploma inconsciente.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente pareció entender de inmediato y plop comenzaron a cruzar apuestas, a suscitarse las primeras discusiones, a jugarse las primeras cáscaras y a realizarse entrenamientos y a escogerse nombres y unirse las porras y ensayarse los cantos y bailes. Los hinchas tomaron su posición de hormiga roja, y fue en más de un pueblo donde se vio jugando partidos en los que ambos equipos tiraban hacia la misma red (que normalmente era donde guardaban los guajolotes). Picnic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(cortázar)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29490525-115079554409798777?l=elchanfledefanfurrias.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/feeds/115079554409798777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29490525&amp;postID=115079554409798777&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115079554409798777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29490525/posts/default/115079554409798777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elchanfledefanfurrias.blogspot.com/2006/06/6-cacera-de-hormigas.html' title='6. Cacería de hormigas'/><author><name>ruy feben™</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11878082454201392918</uri><email>ruyfeben@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04726333980687910142'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></entry></feed>